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June 23, 2024

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‘Fallin’. Un encuentro entre estaciones.

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Los espíritus del invierno y del otoño se dan la mano en un colorido escenario que nos recuerda a parajes como la selva de Irati o el bosque de Oma. Esta es la premisa de ‘Fallin’, cortometraje de animación de Carlos Navarro a partir de una idea de Jaime García-Villalba, como proyecto de fin de curso de la escuela madrileña Esdip. Esta pieza podrá verse el domingo 9 de junio en Bilborock en el marco del festival Caostica. En la misma sesión (la de las 17.30) se proyectará otro filme realizado por alumnos del mismo centro, ‘The Boogey and the Witch’. Hablamos con  el director de ‘Fallin’.

¿Cómo nació la idea de ‘Fallin’?

En la productora de la escuela Esdip, Esdip Animation Studio, realizamos todos los años un cortometraje en el tercer curso como parte de la formación en animación. Los alumnos proponen sus ideas que han de presentar en forma de pitches al resto de los compañeros y finalmente, tras una serie de procesos, entre todos deciden cuál de estas ideas se acabará realizando. ‘Fallin’ fue una idea original de Jaime García- Villalba, un antiguo alumno.

Los profesores de Esdip tratamos de conducir ese camino a la realización, ya que sin la experiencia necesaria sería más complejo llegar a finalizarlo. Ese año me propusieron dirigirlo a mí. En lo personal no sentía que fuese una historia que me apeteciera realizar ya que todos mis anteriores proyectos los había escrito e imaginado yo desde el principio y este me quedaba lejos. Pero me pareció un reto interesante enfrentarme a un cortometraje que no tuviese una historia creada por mí. Trabajé el guion con Jaime, que en todo momento fue una persona cercana y abierta a la colaboración. Según hacíamos avanzar la historia la fui visualizando mejor y me pareció una maravilla: los tiempos, la sensación que queríamos transmitir a la gente y el espíritu que queríamos que sobrevolara la película. El resultado del guion gustó a todos los compañeros y empezamos a trabajar todos en la misma dirección.

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«Uno de los retos más importantes que encontramos en el desarrollo del cortometraje fue la integración de la parte 3D con el 2D. Desde el principio quisimos que no se notaran mucho los diferentes lenguajes estéticos y que no hubiese un salto muy brusco entre técnicas».

Es un corto que combina 3D y 2D. ¿Condicionó esto la estética general y en especial el diseño de los personajes protagonistas?

El 2D fue el punto de partida para realizar la parte estética, ya que el noventa por ciento de la animación son dibujos. Solo en diseños de personajes hicimos casi unos 200, ya que yo quería que parecieran espíritus de verdad, misteriosos e inquietantes, y los alumnos querían algo más cartoon y reconocible. De este diálogo, mezcla y consenso, surgieron los diseños finales.

Uno de los retos más importantes que encontramos en el desarrollo del cortometraje fue la integración de la parte 3D con el 2D, la transición que había de un lenguaje a otro en el inicio y final de la película. Desde el principio quisimos que no se notaran mucho los diferentes lenguajes estéticos, con lo que tratamos de hacer que el 3D fuese lo más 2D posible, para que no hubiese un salto muy brusco de técnicas.

También nos resultó muy útil el 3D para generar modelos que tuvimos de base para realizar con mayor solidez objetos como los tronos y el tie down de algunos personajes.

Parte de los escenarios se inspiran en el bosque de Oma y en la selva de Irati, ¿cómo surgió la idea de basarse en estas ambientaciones? ¿Se usaron muchas fotos de referencia para los decorados?

La idea de documentar nuestra historia en el bosque de Oma y la selva de Irati vino por parte del equipo en general, no desde el principio, pero sí en una fase muy primaria de la producción. Desde el momento que se planteó, nos parecieron lugares mágicos por los que podría transcurrir nuestra historia. Por la belleza misteriosa de las fotos que vimos de ambos lugares, enseguida pensamos en incorporarlos.

Algunos alumnos viajaron a la selva de Irati para documentarse. Pero justo fue en el cambio de otoño a invierno y las fotos y vídeos que sacaron eran ya de invierno, con nieve, y no de otoño, que es la estación en la que transcurre la mayor parte del cortometraje. Pero aun así nos valió de mucho para inspirarnos y documentarnos a la hora de trabajar los fondos y todo el entorno.

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«La idea de documentar nuestra historia en el bosque de Oma y la selva de Irati vino por parte del equipo en general, no desde el principio, pero sí en una fase muy primaria de la producción. Desde el momento que se planteó, nos parecieron lugares mágicos por los que podría transcurrir nuestra historia. Por la belleza misteriosa de las fotos que vimos de ambos lugares, enseguida pensamos en incorporarlos».

El tempo del cortometraje es más lento que el de otros cortometrajes de Esdip. ¿Os fuisteis dando cuenta de que necesitaba ser más largo para expresar lo que queríais? Hay una cierta sensación de nostalgia o melancolía en las secuencias finales que probablemente no funcionaría si el resto hubiera sido más breve.

Si, sentíamos que la historia podía ganar mucho si le dábamos un tiempo lento. De este modo una historia aparentemente sencilla contaría muchas cosas en segundo plano, y, sobre todo, aportaría a los espectadores la calma suficiente para disfrutar de la música, entorno, narrativa… y que se generase en ellos una sensación interna determinada.

¿Cuáles fueron los mayores retos del corto? ¿La parte 3D, los escenarios, la animación de algunos animales…todo a la vez?

Los retos fueron muchos, por no decir todos, ya que fue un cortometraje que se inició en época de pandemia y recuerdo que parte del equipo trabajaba online y los que estuvimos presencial tuvimos que estar con mascarillas todo el proceso. Por otra parte a una cantidad importante del equipo, les ofertaron propuestas de trabajo muy interesantes, para trabajar en ‘Robot Dreams’, Skydance o Netflix, con lo que casi no hubo supervisores, así que para poder realizarlo tuvimos que reducir el número de planos a unos 69, limitando la narrativa visual de la historia inicial.

En cualquier caso, todos estos contratiempos y muchos más que ocurrieron, lejos de ser un drama, fueron muy importantes para acabar de dotar de espíritu y personalidad a la historia. He realizado seis cortometrajes y que recuerde ninguno de ellos estuvo exento de inconvenientes o cosas que nos salen como esperas; de hecho, creo que ese es el encanto que tiene realizarlos, esa sensación de superación. Ver cómo además eso que en un principio parece una broma del destino acaba suponiendo un gran aporte y aprendizaje si lo aceptas y trabajas con lo que tienes, y no con lo que te gustaría tener. De eso trata precisamente ‘Fallin’, creo que de alguna forma vivimos la propia historia que estábamos contando.

Sin hacer spoiler, ¿qué mensaje(s) te gustaría que extrajera el público de este corto?

En ‘Fallin’ más que transmitir un mensaje nos enfocamos principalmente en aportar al espectador una sensación de ternura, paz y sosiego, una conexión con la naturaleza o con una fuerza invisible, si se quiere considerar así. En segundo lugar, es una aventura de aprendizaje, madurez y aceptación.

Aunque lo ideal sería que el público lo hiciera suyo y sacara sus propias conclusiones.

El mismo día que se proyecta ‘Fallin’ se podrá ver en Caostica otro proyecto de Esdip, ‘The Boogey and the Witch’. Aunque no cuente con tu dirección, ¿puedes presentárselo brevemente a los espectadores?

‘The Boogey and the Witch’ es un cortometraje realizado con la técnica de stop motion, dirigido magníficamente por Jorge Turell, antiguo alumno de Esdip y una gran promesa de la animación.

Jorge realizó este cortometraje con compañeros de su clase en Esdip y me parece una pieza de acabado exquisito que habla sobre la aceptación de uno mismo, de los gustos y particularidades y de las máscaras o bloqueos que se generan, precisamente, cuando uno no se siente realizado. Vamos, así es como yo lo veo. Digo lo mismo que antes, que los espectadores lo vean y lo valoren. Texto de Roberto González. 


Carlos Navarro lleva alrededor de 24 años ligado a la industria de la animación, como animador y docente.

Realizó su primer cortometraje ‘Noche de Ronda’ em 2003,  un cortometraje subvencionado por la Comunidad de Madrid y Canal + que tuvo un gran recorrido en festivales y televisiones. En 2004 escribió y dirigió ‘Vuela por mí’ , nominado a los premios Goya en 2005 y al Cristal de Annecy el mismo año, entre otros galardones.En 2008 firmó ‘Cuento de la C’, una historia dirigida al público infantil. En 2015  escribió y dirigió ‘El sitio de mi recreo, un homenaje a Antonio Vega’, uno de sus músicos favoritos, que finalmente se incluyó en el documental ‘Tu voz entre otras mil’ de Paloma Concejero. En 2020 escribió y dirigió ‘Saba’, para el músico Simao Félix. El año pasado finalizó ‘Fallin´.

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‘Fallin’, dirigido por Carlos Navarro, se proyectará el 9 de junio en Bilborock en el marco del festival Caostica.

 

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