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July 24, 2024

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Rüdiger. Rey del baile.

rudiger

Rüdiger vuelve a los directos con ‘The Dancing King Tour’, gira que comparte nombre con su último trabajo, un álbum cargado de sonidos oníricos que invitan a desconectar del bullicio, fusionando elementos de rock y folk con elegantes destellos electrónicos. Entre Iparralde y Deba, la tierra que acoge al músico desde hace unos años, Rüdiger ha creado un álbum que ofrece un viaje circular que revela sus influencias y consolida su talento como compositor.

De nuevo grabas en Shorebreaker Studio. Cuéntanos qué tiene ese lugar para que haya vuelto a ser el elegido. Shorebreaker es el estudio de Johannes Buff, mi hermano, también co-productor del disco. Está al lado del mar, en Tarnos, cerca de Baiona. Tiene todo lo que necesito y para mí es lógico grabar allí. Además, me gusta el ambiente relajado que tiene. Es una casa rehabilitada en estudio, la sala de control donde se escucha y se mezcla el disco es la sala de la casa, con vistas a un jardín, hay luz del día, ¡no es el típico cuchitril poligonero!

¿Qué tiene que tener un ambiente para que sea propicio para crear? Siempre es un plus si hay espacio y luz para poder crear y sentirte tranquilo. Pero un sitio no es nada sin las personas que lo ocupan. El ambiente lo hacemos entre amigos y familia, si no hay confianza todo se vuelve estéril.

Las referencias en tu música están integradas de una manera tan fina que el público las encuentra casi por sorpresa según su propio background musical. ¿Con quién te hace especial ilusión que te comparen? Creo que esto de lo que hablas es porque escucho todo tipo de música, sigo las salidas semanales de artistas del pop, del rock, electrónica, jazz, algo de experimental de vez en cuando… ¡Y luego vuelvo a mis clásicos! Pero podrían situarme entre Gastr del Sol, Kevin Morby, Jonathan Wilson, Radiohead, Robert Wyatt, The Beatles…

Las canciones de tu primer trabajo fueron una especie de ‘rescate’ de canciones sin dueño. ¿Desde cuándo están compuestas las de ‘The Dancing King’? Hay canciones del disco que estaban ya en preparación desde el primero, como ‘Memories’. Solo que no encajaba con el aire más americana de ‘Before it’s Vanished’ (2020). Compongo canciones como entidades propias, sin pensar en un disco en concreto ni en su dueño. Luego damos una vuelta con mi hermano y las juntamos en un disco. El último disco está en preparación desde hace dos años, lo que ha permitido a las canciones tener su forma final con tiempo. Hemos dado las vueltas que necesitaba hasta este resultado final, no sabía cómo mejorarlo y era tiempo de sacarlo.

Los ritmos de este disco son también más complejos y únicos entre canciones. ¿Cuál dirías que es el pegamento que hace que todo fluya en ‘The Dancing King’? Compongo las canciones con la guitarra o el piano y la voz. Antes de arreglar la canción intento hacer que se sujete como tal, sin necesitar más que la canción misma. Quizás esto sería el hilo conductor del disco, al final es un disco de pop muy clásico con arreglos no clásicos.

El disco tiene algunos tintes de electrónica que funcionan muy bien, como ‘The Receiver’. Si pudieras escoger a cualquier productor/DJ/banda de electrónica para que hiciera un remix de tu música, ¿quién crees que haría un buen trabajo? Molaría alguien del sello Border Community, me encantan sus artistas, James Holden, Nathan Fake… A ver si nos leen, ¡ja, ja!

¿Cuál ha sido la evolución más notable desde que empezaste con la voz y la guitarra? Pues saber tocar un poco mejor, es todo nuevo para mi. Suelo tocar la batería en las otras bandas con quien estuve, Willis Drummond, Joseba Irazoki & Lagunak, Atom Rhumba, etc… La primera vez que canté fue delante del micrófono del estudio para mi primer disco. Vincent Bestaven suele grabar las guitarras acústicas en los discos para no marear a mi hermano con muchas tomas. Ahora he hecho más conciertos pero sigo investigando con la voz y la guitarra.

Ahora te embarcas en una gira bastante intensa, cómo vives esas semanas de saltar de escenario en escenario? Tendré que prepararme un poco físicamente, ir al monte, que me gusta… Y luego no fumar o beber tanto entre conciertos, que la voz no perdona. Ya veremos si soy capaz de disciplinarme un poco, ¡que nos conocemos!

Gracias además a tus otros proyectos has girado por muchísimas salas durante tu carrera. ¿Algún lugar que recuerdes especialmente y que te gustaría repetir con Rüdiger? El Kafe Antzokia me encanta, siempre hay mucha energía allí. Otro lugar que me encanta es el Matadeixe de Azkoitia, ganas de tocar en la Kult Parnasoa de Gernika y la Heliogabal en Barcelona también. Mi sueño es tocar en el Victoria Eugenia de Donostia, ¡pero el pequeño problema es que hay que llenar la sala! (risas). Texto de Janire Goikoetxea. Fotografía de Guillaume Fauveau.

Rüdiger actuará el 17 de febrero en Markina – Uhagon Kultur gunea,

el 22 en Arrasate – Kooltoor Ekintza,

el 29 en Bilbao – Kafe Antzokia (Kutxa Beltza),

el 2 de marzo en Gernika – Parnasso,

el 3 en Azpeitia – Sanagustin (+Amorante),

el 7 en Vitoria-Gasteiz – Jimmy Jazz (+Inoren ero ni),

el 22 en Tolosa – Bonberenea 

23 en Bera – Kultur Etxea.

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