My Twitter Feed

March 1, 2024

Herriko Plaza en Mallabia. Un ejercicio de papiroflexia.

arquitectura

Traemos a esta sección una obra de un equipo de arquitectos reconocido en el año 2018 con el Premio Peña Ganchegui, creado con la intención de distinguir a los jóvenes talentos de la Arquitectura Vasca, y convocado por el Archivo Peña Ganchegui en colaboración con la Dirección de Vivienda y Arquitectura del Gobierno Vasco. El Premio, de carácter bienal, recibe su nombre del arquitecto vasco más destacado de la segunda mitad del siglo XX. La dupla Arce + Berasategui se inicia en 2015 con la fundación del estudio BEAR y continúa desde el 2018 bajo el proyecto AZAB.

Esta intervención en la Herriko Plaza si bien no tiene una gran escala, si denota un cuidado y mimo por la puesta en valor del espacio urbano, dotándolo de cualidad y calidad arquitectónica indudables. Esta pequeña pieza, resuelta en madera, tiene el acierto de posibilitar un uso de ocio y recreativo que a buen seguro, si no se había perdido, sí que quedaba residual en la vida de los vecinos de Mallabia. Sin duda, es un buen ejemplo de revitalización de un espacio demasiado rígido en su concepción clásica de grada semicircular de anfiteatro, que no acababa de encajar con el espacio de pista deportiva rectangular al aire libre al que al parecer pretendía corresponder. La cubierta de planta rectangular, al menos se posiciona más acorde en este aspecto, generando espacios intersticiales que se aprovechan para juegos puntuales.

Y todo esto se consigue por medio de un más que ingenioso sistema de cubierta dentada de vigas inclinadas a distintas pendientes que sirven de evacuación de aguas pluviales de la cubierta hacia ambas fachadas principales. Lo que viene a ser, si se me permite la comparación, el esquema de paraboloides hiperbólicos de las Bodegas Ysios en Laguardia de Calatrava llevado a una geometría plana.

Existe una amplia riqueza de encuentros en madera, generando un muestrario de nudos estructurales. Un buen repertorio de herrajes metálicos vistos u ocultos, encuentros a media madera, apoyos simples y compuestos, consiguiendo que toda la cubierta quede suspendida sobre pilares metálicos de pequeña sección, lo que le otorga un aspecto de ligereza muy de apreciar.

Solo se emplean tres materiales, madera, chapa de acero galvanizada o prelacada y policarbonato celular. La calidez de la madera omnipresente hacia el interior, así como la homogeneidad hacia el exterior con la chapa galvanizada plegada del alero posterior y la de la cubrición se refuerza con el paso de engatillado de la chapa acorde con el de la placa de policarbonato en las partes traslúcidas. Éstas últimas consiguen una iluminación natural orientada siempre hacia la misma dirección suroeste, favorable al soleamiento.

Se debe reseñar igualmente, por su interés, el trabajo de revestimientos interiores en madera de las gradas, así como las partes laterales de juegos de rampas, tobogán, etc.

Parece apropiado el hecho de que precisamente el premio sea el que se dedica a la memoria de un arquitecto como Luis Peña Ganchegui, que siempre mostró en sus obras un exquisito gusto y cuidado en sus intervenciones sobre el espacio público, conocido Maestro de la Arquitectura del Paisaje con obras como El Peine del Viento en la capital guipuzcoana o la Plaza de Los Fueros en la vitoriana, por poner un par de ejemplos bien conocidos.

Texto de Leonardo Ignacio González. Fotografía de Luis Díaz Díaz. 

HERRIKO PLAZA EN MALLABIA.

Autores: Ane Arce e Íñigo Berasategui.

Ubicación: Herriko Plaza. Mallabia. Bizkaia.

Lo mejor: La diafanidad y ligereza de la obra.

Un detalle: Los cierres laterales se triangulan en cerchas para el refuerzo estructural del conjunto.

Deja un comentario