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March 1, 2024

Josep Maria Pou. Cuando la memoria se convierte en un laberinto.

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Andrés, un hombre terco, socarrón y culto está perdiendo la memoria, pero él no lo acepta de buen grado. Tal es su negativa que rechaza a todos los cuidadores que le busca su hija. Una dura situación en la que el protagonista, encarnado por Josep María Pou, empieza a dudar de su familia, de su mente e incluso de cómo es su realidad. Un emotivo viaje por una enfermedad como el alzhéimer. Hablamos con el actor protagonista de ‘El Padre’.

La obra que se estrenará en el Teatro Arriaga, como punto de partida de la gira nacional, es una de las más celebradas de los últimos tiempos. Es una obra de Florian Zeller que se ha representado en numerosos idiomas y países e incluso fue llevada al cine de forma magistral por Anthony Hopkins. Eso sí, a pesar de los años no ha perdido ni calidad, ni contexto ni tampoco afecto por parte de un público que sale entregado y emocionado cada vez que ha visto una representación. Y es que no nos olvidemos que toca un tema con el que estamos muy sensibilizados, en mayor o menor medida según nos toque a cada uno, como es el de la terrible enfermedad del alzhéimer.

La obra pone sobre la mesa cómo el padre, a quien representas, no quiere aceptar su enfermedad y su pérdida de memoria ante una hija que no sabe qué hacer y que recurre a varios cuidadores que no son bien acogidos por tu personaje. Andrés es un hombre muy culto, socarrón y además muy terco y cabezón. Una persona que ha sido importante, sin decirse qué trabajo ha tenido, y que ahora no acepta el hecho de que está enfermo y el hecho de que está perdiendo la memoria. Es ahora cuando la realidad como él la sentía o siente se está desmoronando y todo es caos y confusión a su alrededor.

Esto hace que no acepte que nadie le cuide ante la desesperación de su hija que, además, no puede encargarse de su padre sin que ello afecte a su propia vida. Y es que, admitámoslo, esta obra rompe una lanza en favor de esos hijos que no pueden parar su vida por cuidar de sus padres y acaba llevándolos a una residencia, con el dolor y la culpa que eso le genera. Pero es el momento de quitarnos esa culpa. No se es mejor ni peor hijo por ceder el cuidado de un padre a otra persona ni por estar 24 horas al pie del cañón… algo que por otro lado es devastador desde el punto de vista emocional, físico y personal de ese cuidador que además es familia.

Josep Maria Pou ha sido el Rey Lear, Sócrates… grandes personajes que ahora han dado paso a Andrés, un hombre normal por así decirlo ¿Qué te atrajo del protagonista de esta obra? Andrés es un hombre más mundano y más real que esos que has comentado que son grandes de la escena y la literatura mundial. Pero, en su caso, me despertaba más ternura el ver cómo un hombre con un fuerte carácter se acababa convirtiendo en un niño al final del todo. Además, con todo lo que se vio en la pandemia con las residencias, las personas mayores y la especial sensibilidad que había en este sentido, me pareció que escoger esta obra era una buena oportunidad de poner en valor este mensaje, el mensaje del cuidado de nuestros mayores, pero también de la fragilidad de la vejez, la fragilidad de la memoria…

Y visto lo visto en cuanto a crítica y público no nos hemos equivocado al traerla de nuevo, ahora con la gira en castellano por toda España que empieza en Bilbao precisamente.

«Llevo sesenta años haciendo teatro y si te soy sincero nunca había visto tras una función a un público tan entregado y emocionado con lágrimas en los ojos».

Un Bilbao que, además, tiene para ti un significado muy especial. Bilbao y el Teatro Arriaga son parte de mi esencia tanto como persona como en mi faceta de actor. Y para mi es un privilegio volver a esta ciudad donde también he vivido durante un tiempo, cuando fui invitado por Calixto Bieito con la representación de ‘Erresuma / Kingdom / Reino’, trabajando con actores vascos… De ahí que quisiéramos que el arranque de la gira de la versión en castellano, tras la representación que ya hicimos en Cataluña, fuera en el Teatro Arriaga y en Bilbao.

Volviendo a la obra… ¿Qué les espera a todos aquellos que vayan a ver ‘El Padre’? Llevo sesenta años haciendo teatro y si te soy sincero nunca había visto tras una función a un público tan entregado y emocionado con lágrimas en los ojos. Y eso dice mucho de lo que acaban de ver encima de un escenario. Un escenario en el que el público no asiste a una narración teatral sin más, sino que llega un momento en que siente lo mismo que siente Andrés y es esa confusión que él mismo está experimentando con el paso de su enfermedad y que aquí se materializa con cambios de escenarios, de personajes, de tiempos….

Esto hace que sea una función única y singular en la que, está claro, no faltan los momentos duros y emotivos en los que se te encoje el corazón, pero donde también hay cabida para que se cuele el sentido del humor cuando vemos al protagonista intentando comunicarse con los que le rodean e incluso disimulando su pérdida de memoria ante estos como si fuera un niño. Es una auténtica montaña rusa de emociones.

¿A Josep Maria Pou le da miedo la vejez o perder la memoria? Fíjate, pero es curioso que interpreto a un personaje que tiene mi misma edad. Tanto por lo que le pasa como por esa similitud, veo a Andrés como un hombre que me inspira mucha ternura y me resulta entrañable por eso.

A tu pregunta, no, no me da miedo la vejez en sí y no puedo engañarme cuando sé que tengo 79 años y me queda memos tiempo por delante de que lo que ya he vivido por detrás; una vida que además ha sido muy completa y satisfactoria. Yo sigo manteniéndome activo, he pasado la edad para jubilarme e incluso sigo trabajando sin pensar en dejarlo, tengo el mismo espíritu, la misma filosofía de vida y las mismas ganas de vivir y disfrutar de la vida que cuando tenía veinte años. Otra cosa es la parte física que, hombre, como a todos nos puede preocupar en mayor o menor medida, pero es el lógico deterioro del cuerpo y con ello no podemos luchar. Texto de Victoria Herrero.

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