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May 30, 2024

El ocultismo en la música, según PAUL ROLAND.

Paul-Roland

Música // Paul Roland estrena su nuevo disco ‘Wyrd Tales of an Antiquary’ de la mano de MaRaCash Records. Robyn Hitchcock dijo de él que era la «Kate Bush masculina». Hablamos con él sobre las particularidades de su propuesta que mezcla el folk, pop, psicodelia y un profundo interés por lo oculto y lo sobrenatural, y sobre una trayectoria musical de más de 40 años .

 ¿Cuándo comenzó tu interés por el mundo esotérico?  Cuando era niño tuve mi primera experiencia fuera del cuerpo. Fue muy emocionante. Estaba plenamente consciente y sabía que eso no era un sueño. Desde entonces he querido averiguar qué significaba. Sabía que había vida después de la muerte, así que no perdí tiempo preguntándome si eran fantasmas o no. Estaba impaciente por explorar los mundos inferiores y superiores mediante visualización guiada y meditación, y de encontrar una tradición mística que diera sentido a nuestra vida y a nuestro papel en la evolución cósmica. Fui muy afortunado al descubrir la Cábala, que respondió a todas mis preguntas.

Tiempo después, di talleres de desarrollo psíquico y conciencia espiritual y escribí muchos libros sobre los distintos aspectos del misticismo y lo oculto. En todo momento mantuve mi camino espiritual más serio alejado de mis canciones, que a menudo tienen una mirada más extravagante tanto en los temas tratados como en los personajes excéntricos que las habitan, como Crowley, Montague Summers o Alex Sanders.

 Parece que hay un revival del terror cósmico y el lore lovecraftiano, pero parece estar limitado al cine y a las series. ¿Por qué crees que es así? Todos amamos a Lovecraft porque nos ofrece un vistazo a un mundo con el que podemos identificarnos, a pesar de que esté poblado por abominaciones de Eldritch y por dioses antiguos y oscuros. Satisface nuestra necesidad atávica de experimentar lo oscuro de forma vicaria, y perdura porque sus visiones están arraigadas en pesadillas infantiles que sospecho eran visitas a los mundos inferiores de espíritus elementales. Si hubieran sido sueños infantiles no le habrían perseguido hasta su vida adulta ni le habrían generado el impulso de exorcizarlos a través de la ficción.

Por desgracia, muy poca gente tiene un interés serio en lo oculto, así que los medios de comunicación tienden a apelar a una audiencia adolescente fascinada con lo sobrenatural que se traga todo lo que le echan sin cuestionarlo. No tienen autodisciplina para seguir el camino ni han alcanzado una comprensión introspectiva de las coincidencias o experiencias inexplicables que hayan podido tener en su vida. Esto es porque no tienen un contexto en el que poder encajar estos efímeros destellos de otras realidades, que a menudo involucran sueños lúcidos o un sentimiento de caída antes de despertarse.

Los medios por lo general ignoran el tema y sólo están interesados en promover fantasías sensacionalistas, mientras que los artistas (particularmente grupos de rock) sólo rsscan los elementos superficiales, por lo que se convierte en un problema que se auto-perpetúa. Si escuchas a grupos de metal satánicos u obsesionados con lo oculto, sólo estarás escuchando el equivalente de cómics de terror de DC.

 ¿Es la música oculta irremediablemente de nicho o tiene un potencial inexplorado para llegar al mainstream? Es de nicho y siempre lo será por los motivos expuestos arriba. La atracción de la música oculta es puro teatro, un grand guignol, bandas sonoras de terror para tu cabeza, y el oyente en general no tiene interés en lo oculto. Sólo les interesa lo material porque es la única realidad que conocen y conocerán, a no ser que sientan la curiosidad de saber qué hay detrás de esa «única» realidad. La única forma de que pudiera llegar al mainstream es que un artista muy conocido quedara fascinado con lo oculto y lo sobrenatural e integrase esas ideas de forma atractiva en su obra. Y aún así, sus fans podrían pensar que sólo son imágenes surrealistas y oníricas y darles poca credibilidad.

 Da la sensación de que en los 80 había distintos movimientos de artistas haciendo cosas diferentes y excéntricas, mientras que ahora sigue habiéndolos pero son más como islas solitarias. ¿Qué piensas de esto?  Para ser honesto, odio los 80. Por lo que a mí respecta, aparte de The Smiths, Joan Jett, The Cult y Ramones, se hizo muy poca buena música. Todas esas cajas de ritmos, sonidos sintéticos y voces melodramáticas y vacías…

¿Qué opinas de la escena musical ahora? Creo que es muy saludable. Hay muchos grupos buenos de indie rock, tocando instrumentos de verdad, con letras de verdad y tocando en directo, que son una bendición y un alivio en comparación con todos esos famosetes prefabricados de los talent shows.

Por desgracia, tienen que luchar constantemente por llegar a la gente por la falta de sitios para tocar y la implosión del CD. Ahora todo el mundo espera que regales tu música por streaming.

Por otra parte, ahora no tienen por qué grabar su disco en un estudio. Pueden grabar parte o todo el disco en su casa y no tener que firmar contratos con hombres trajeados para tener un lanzamiento. Ahora, las etapas de grabación, distribución y promoción están bajo el control del artista y eso es algo bueno.

 En tus canciones se intuyen muchas referencias fílmicas. ¿Cuáles son algunas de las películas que te han inspirado? Al comienzo, estaba literalmente encantado por la imaginería de las películas de terror de la Universal de los años 30 y 40 y por las películas de serie B de Val Lewton. No tanto por la Hammer o el ciclo de Poe de Roger Corman. Después, Mario Bava captó mucho mi atención, y más recientemente, el cine japonés clásico (especialmente Mizoguchi), Bergman, Chabrol, Rohmer o Melville, sin olvidar a Welles o Ford. Todos ellos tienen un ojo pictórico para la luz y la composición. Me gusta pensar que mis canciones son mini películas para la mente, o escenas de películas imaginarias habitadas por personajes con los que puedes empatizar a pesar de que no sean moralmente ejemplares. De hecho, cuanto más perversos mejor.

En cualquier caso, mi película favorita es El contrato del dibujante de Peter Greenaway, con una banda sonora barroca y minimalista de Michael Nyman. Me gusta pensar que mi música es el equivalente de esta película: un gusto adquirido, algo que no es para todo el mundo, pero que cuando gusta lo hace intensamente y es atesorado por lo que tiene de único.

Has escrito libros sobre ocultismo, nazis, asesinos en serie, meditación, steampunk… ¿Qué tema despierta tu interés ahora? Sólo escribí sobre los nazis porque temía que se les acabara viendo como villanos bufonescos de una película de Indiana Jones, y quería mostrar lo psicóticos, pervertidos y criminales sádicos que eran. Los asesinos en serie me interesaron en su momento porque quería saber qué les movía. Era la ciencia y la categorización de los perfiles criminales lo que me intrigaba. Ahora estoy inmerso en temas históricos y sobrenaturales de nuevo, con las letras de mis canciones para ‘Wyrd Tales of an Antiquary’. Leer no-ficción estimula mi imaginación y me permite ver el pasado desenvolviéndose en una pantalla de mi cabeza. Desbloquea una casa escondida llena de personajes y criaturas que no me gustaría conocer en la vida real. Texto de David Ontoria.

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