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February 28, 2024

Viva Belgrado. Actitud y coherencia en estado puro.

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Viva Belgrado son una de esas bandas que en directo garantizan siempre un espectáculo intenso y sobrado de actitud. Una de las características que destaca el vocalista y guitarra del grupo cordobés, Cándido Gálvez, en esta entrevista.

Recientemente, celebrabais con un concierto en Córdoba, el décimo aniversario de la publicación de vuestro primer trabajo, ‘El invierno’. ¿Cómo ha cambiado Viva Belgrado en esta década? Éramos una banda totalmente autogestionada, cuatro amigos que empezamos aquí en Córdoba, y durante estos diez años hemos cambiado muchísimo, incluso de formación, y pasamos de ser una banda pequeñita con mucha ilusión, a ser una banda un poco más profesionalizada, por decirlo de alguna manera, porque todos seguimos teniendo nuestros trabajos aparte de la música. Pero sí que ahora nos preocupan cosas que antes nos daban un poco igual, porque lo único importante era salir a tocar el fin de semana.

¿Y cómo os sentisteis tocando esas canciones después de tanto tiempo? Fue curioso porque nosotros teníamos la idea de que aquellos primeros trabajos no eran muy buenos, y por eso no queríamos tocar esos temas… pero fue chulo tocarlos esta vez, y la verdad es que los recordaba peores (risas). Fue muy guay y me acordé de cosas que hacía antes tocando la guitarra que, poco a poco, he ido llevando hacia otros sitios.

Lo que es innegable es la evolución musical que ha habido en estos diez años, en los que no habéis dejado de experimentar y evolucionar con sonidos diferentes, como se puede apreciar en los giros a la electrónica en temas como ‘Más triste que Shinji Ikari’ o la incursión en el flamenco en ‘Un collar’ y, más recientemente, en ‘Pena sobre pena’… Tampoco sé si es algo que hemos hecho conscientemente; siempre tratamos de hacer lo que nos late, lo que nos apetece y nos emociona, y eso nos ha ido llevando dando bandazos aunque creo que tampoco han sido cambios superradicales. Sí que en cada disco intentamos hacer cosas diferentes porque repetir siempre la misma fórmula, a nosotros al menos, nos parece que es engañarse a uno mismo. La música es un oficio en el que, si no intentas reciclarte y hacer cosas nuevas, puedes caer en el aburrimiento muy fácilmente. Al final, damos muchos conciertos tocando las mismas canciones, y en el estudio el proceso suele ser muy repetitivo, y para un grupo de rock que empezamos con guitarra bajo y batería, esta es una forma de introducir nuevos elementos como guitarras acústicas, sintes… cosas que supongan nuevos retos.

¿Era uno de esos retos hacer una revisión acústica de ‘Un collar’? Yo siempre he tenido una espinita con el tema de cantar, melódico. Aunque siempre me ha dado mucho respeto, al mismo tiempo soy fan de muchas bandas que explotan la melodía vocal, y por eso me apetecía probar.

Otra característica de Viva Belgrado es el carácter duro, oscuro y, en general, pesimista de las letras. ¿Estás de acuerdo con esta definición? Es algo que me dicen mucho y es curioso, porque yo no considero que sea así, pero supongo que la música es el espacio donde saco esa parte de mi personalidad, y parece que sólo tengo esos pensamientos porque es lo que muestro en las canciones. De todas formas, si te das cuenta, siempre intentamos acabar en los discos con temas más luminosos y positivos. Pero sí que es cierto que, sobre todo en las primeras escuchas, son canciones muy oscuras a nivel lírico.

También sois una banda a la que le gusta moverse y tocar fuera. ¿Notáis mucha diferencia cuando actuáis en países como México o Rusia…? Sí, claro. Por un lado, hay diferencias culturales y por otro, la banda no es la misma en el estado que fuera. Lógicamente, aquí ya tenemos cierto recorrido, la gente nos conoce y se sabe nuestras canciones, y puedes hacer el setlist pensando en cómo va a reaccionar la gente, y sabiendo que tienes cierto control sobre el concierto; pero en el extranjero es totalmente random, quizá haya alguien que se sepa las canciones pero es algo anecdótico, así que no puedes jugar con ese elemento. Aquí, además, la banda está en un circuito que ya ha rebasado un poco ese do it yourself del principio, pero cuando salimos fuera, sí que tocamos en circuitos más underground, y por eso tendemos a hacer un setlist más duro y más punk.

¿Crees que aquí se ha perdido un poco el entusiasmo a la hora de disfrutar de los conciertos? Por nuestra experiencia con Viva Belgrado, yo diría que no, porque creo que a quien le gusta la banda, le gusta mucho, y suele participar bastante en los bolos, y luego se acerca al merchan… digamos que somos una banda que no te deja indiferente: o te gusta mucho, o no te gusta nada. Al final, intentamos transmitir mucho en el directo, y eso también se nota en la forma en que el público lo vive con nosotros.

¿Os consideráis una banda más de directo que  de estudio? No te creas. Cada vez nos gusta más el estudio… es que a mí, en realidad, me flipan mucho todas las partes de tener un grupo; componer, ensayar en el local, grabar, estar en la furgo, tocar… pero sí que hay mucha gente que nos dice que es en directo donde de verdad se conoce a Viva Belgrado porque son conciertos muy intensos y físicos.

¿Crees que alguna vez podréis dar el salto y vivir de la música? Esa es la idea que planea siempre en el horizonte, y no sé si alguna vez nos atreveremos a dar el salto; para ello, tendría que estar funcionando muy bien la cosa. De todas formas, somos un grupo que no hacemos muchas concesiones, en el sentido de hacer canciones para vender más, y ser otro tipo de banda, y eso no es lo que queremos.

Para terminar, ¿qué significa para Viva Belgrado tocar en Euskal Herria de nuevo? Nos gusta mucho estar en Euskadi, porque desde la primera vez que hicimos una gira fuera de Andalucía, nos sentimos muy bien acogidos, y sentimos que, por algún motivo, la banda tenía mucho más seguimiento allí que en otras partes del estado. Texto de Sergio Iglesias. Fotografía de Taichi Nishimaki.

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