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August 15, 2022

Ángel Llàcer. El mejor momento es hoy.

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El conocido actor y presentador catalán protagoniza y dirige esta premiada y elogiada versión musical de ‘La Cage aux Folles’ de Jean Poiret, llevada al cine y al teatro en diversas ocasiones. Un canto a la libertad individual que deslumbrará en el Arriaga con sus coreografías y su diseño de vestuario.

Esta obra ha tenido muchas versiones, en teatro y en cine. Esta se basa en la versión musical de Jerry Herman y Harvey Fierstein, estrenada en Broadway en 1983. Pero ¿cuál es tu relación con esta historia? ¿Cuándo la conociste por primera vez? Como tengo una educación francófona conocía la película original de Edouard Molinaro desde muy pequeño, anterior al remake de Mike Nichols. Yo ya crecí con ‘La Cage aux Folles’. Es una comedia y a mí me gusta ese género. Después en 1983 llegó el musical de Broadway. Escuché las canciones y me pareció un musical clásico de los de toda la vida con una orquestación impresionante. Entonces ahí se juntaban las dos cosas que me gustan: la música con la comedia y luego el cariño que le tengo a la obra desde siempre. No me planteé interpretar al protagonista hasta que me puse a hacerlo. Encarno tanto a Albin como a Zaza. Nos embarcamos en 2018 y desde entonces estamos con ello.

El doble papel de Albin / Zaza lo interpretáis tanto tú como Ivan Labanda. Nos partimos las funciones, si hay ocho cuatro las hace él y cuatro yo. Yo empecé con 44 años y ahora tengo 48 y un doblete ya no puedo aguantar. Uno ya se hace mayor (Risas). Es muy cansado porque quiero ser muy exigente y ofrecer un buen producto. Nos hemos ido de gira con todo: orquesta, bailarines, actores, cantantes, toda la escenografía… No quiero ir de gira con una versión reducida, quiero dar siempre lo mejor.

Se trata de una función con grandes decorados y 140 cambios de vestuario. En un número yo me puedo cambiar fácilmente cuatro veces de vestuario. Y así todo. Multiplícalo por los veintipico que somos. La gracia está en ser excesivos. Es lo que nos gusta (Risas). Es una función muy exigente, probablemente el trabajo más exigente que he hecho nunca. Mientras estás interpretando la obra tienes que mirar bien lo que comes, lo que duermes, tienes que ir al fisio… Ser actor de musical es casi como ser un atleta, un deportista. Hay que llevar una vida muy ordenada. Es muy sacrificado. Pero luego te compensa. Ahora estamos en Málaga y el público lo está recibiendo superbien. Además ‘La Jaula de las Locas’ es una cosa que a la gente también se la tienes que vender porque no sabe muy bien lo que es. Se piensan que es una cosa así de drags, pero realmente es una historia con una trama sobre unas familias y un mensaje. Ya cuando se lo explicas al público y lo ve quieren compartirlo con los seres queridos. El éxito que hemos tenido con la obra durante estos años yo creo que en parte ha sido porque la gente quería repetir con sus familiares y amigos, y es que realmente es un chute de buenas intenciones, de amor, de ganas de vivir, de optimismo, de energía… Yo a los actores siempre les digo: “No pongáis nada negativo, que sea todo positivo”. Porque cosas malas ya hay muchas. Y tampoco hay reivindicaciones. Se dice que si en los tiempos de ahora es muy necesario… Lo necesario es que cada uno sea como sea, que viva como quiera y que deje a los demás en paz. La libertad de uno es la que es pero es importante que no coarte la libertad de los demás.

Pues precisamente había leído que es un chute de optimismo en los tiempos que corren. Los tiempos que corren siempre son malos. ¿Cuándo ha habido un respeto a los demás? Al final siempre estamos hablando de “los tiempos que corren”. Debe ser que el ser humano como especie tampoco es la bomba (risas). Siempre estamos dando un paso hacia delante y otro hacia atrás. La evolución real no existe.

A pesar de ese estupendo vestuario que luces, comentas que no te sientes muy cómodo con el transformismo del personaje, que no te gusta mucho lo de ponerte tacones o faja. No, la verdad es que no. Es muy incómodo. Este yugo al que han estado sometidas las mujeres durante tanto tiempo no entiendo a qué es debido. Los tacones hicieron que me saliera una hernia y me operé en 2019. Eso sólo por los tacones, así que ya la faja y todo lo demás ni te cuento. Es un horror. Pero bueno… ¡TODO POR EL SHOW!

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“Esta obra es un chute de buenas intenciones, de amor, de ganas de vivir, de optimismo, de energía… Yo a los actores siempre les digo: “No pongáis nada negativo, que sea todo positivo”. Porque cosas malas ya hay muchas. Y tampoco hay reivindicaciones. Se dice que si en los tiempos de ahora es muy necesario… Lo necesario es que cada uno sea como sea, que viva como quiera y que deje a los demás en paz”.

Se dice de esta función que se sabe cómo empieza, pero no cómo acaba. Sí se sabe cómo acaba pero bueno, mi personaje que es Albin tiene este alter ego de Zaza. Los protagonistas vivimos en una casa y debajo tenemos nuestro local de cabaret. Convertimos los teatros a los que vamos, en este caso el Arriaga, en ‘La Cage aux Folles’ de Saint-Tropez. Yo bajo por la platea, empezamos a hablar con la gente, me meto con unos u otros… depende de lo que me da o no me da el público eso puede durar unos minutos o un rato largo. Depende del humor del público y del mío en ese momento. Entonces se alarga… pero siempre acaba igual. Lo que no se sabe nunca es cuánto va a durar conmigo. Con Ivan va más ajustado. Como yo soy el director, a mí el director me deja hacer lo que quiero… a Ivan no tanto.

¿Cómo os repartís el trabajo entre tu colaborador habitual Manuel Guix y tú? Él es el músico y yo el director. Es así de sencillo. Nos conocemos mucho y sabemos cómo avanzar. Él no sabe hacer lo que hago yo y yo no sé hacer lo que hace él pero juntos nos mejoramos.

Así como si nada has participado en algunos de los musicales más célebres que existen como ‘The Full Monty’, ‘La tienda de los horrores’ o ‘Cantando bajo la lluvia’. Yo me dejo llevar por la vida. Nunca intento conseguir algo, dejo que las cosas me sorprendan. Yo lo que tengo claro son las cosas que no quiero hacer. ¿Lo que quiero hacer? No sé. Yo siempre digo que de mayor quiero ser bailarina.

¿Crees que los musicales están hoy en día más aceptados en teatro que en cine? En el teatro a veces también pasa que la gente te dice: “A mí no me gustan nada los musicales pero el tuyo me ha encantado” y yo pienso: “Oye, pues a lo mejor lo que te gustan son las cosas bien hechas”. La gente a veces generaliza. Si una cosa es buena al final al público le gusta.

¿Cuándo has actuado previamente en el País Vasco? Hice una gira cuando tenía unos treinta años. Una de mis grandes ilusiones que ahora voy a cumplir es realizar una función en el Arriaga, porque todo el mundo me ha dicho que es muy bonito, de hecho me dicen que es el teatro más bonito de España. Así que yo tengo muchas ganas de actuar ahí. Además, como Lluís Pascual fue director artístico durante varios años del Teatro Arriaga, y es “catalá”, pues yo siempre he tenido mucho interés de estar ahí.

Tu faceta televisiva, ¿te descubrió también una vocación didáctica? ¿Te gusta lo de apoyar y descubrir nuevos talentos? Cuando eres director de teatro o cuando eres profesor, que también lo he sido, siempre hay una parte didáctica. Me gusta acompañar. Yo siempre digo que enseñar no sé si voy a enseñar. Compartiré un tiempo y un espacio con alguien, una experiencia juntos, y esa persona se llevará de mí lo que quiera. Espero que sea mucho. Luego está toda la parte televisiva que es un personaje que me ha sostenido económicamente porque vivir del teatro está complicado. Es un trabajo muy vocacional. Eso es lo que nos salva y también nos hace decir que sí a veces a cosas que están muy mal pagadas. Realmente es una profesión muy inestable.

En una entrevista reciente en la radio decías: “Me voy a retirar pronto”. Si lo haces, ¿te retirarás del todo? Bueno, yo quiero ir retirándome pero con esto me refiero a no trabajar tanto como he trabajado. Cuando hablo de retirarme quiero decir por ejemplo que dirigiré una obra de vez en cuando y ya está. Por ejemplo ahora me voy a encargar de ‘El tiempo y los Conway’ de J.B. Priestley para el Teatre Nacional de Cataluña y con eso ya tengo para un tiempo largo. La hizo Mario Gas hace treinta años en Cataluña y como Mario Gas es un poco como mi maestro yo siempre he ido siguiendo sus pasos. Eso digo yo, no sé, igual tengo la mitad de talento que él (Risas). Pero bueno, esto es lo que quiero decir. Hacer pocas cosas. He hecho mucho y me he ganado muy bien la vida así que, ¿para qué seguir? Texto de Roberto González. Fotografía de David Ruano.

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