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Red Bay. Deseo en tiempos de guerra.

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El cortometrajista José Antonio Cortés Amunarriz, con varios premios internacionales, presenta su último trabajo en el festival Zinegoak, una pieza que se desarrolla en su Hondarribia natal durante la Segunda Guerra Mundial. Martin, un joven que trabaja en el caserío familiar, conoce a uno de los pilotos refugiados de la Red Comète.

La Red Comète se encargaba de rescatar a los aviadores aliados derribados en la Europa ocupada por los nazis. ¿El corto surgió de tu interés por estos hechos históricos? En mis cortos siempre parto de una premisa que tenga que ver con la visibilidad LGTBIQ+. En este caso, tenía idea de hacer un corto más introspectivo en relación al tema del deseo. Fui viajando hacia atrás en el tiempo y me dí cuenta de que en los años cuarenta en la zona del Bidasoa habían ocurrido cosas muy interesantes. Investigué un poco y descubrí todo el tema de la Red Comète.

¿Se trata de uno de tus cortometrajes más ambiciosos? En principio fui un poco ingenuo porque yo pensaba que iba a poder hacer este corto de manera muy sencilla. Según incorporaba gente al proyecto me iba dando cuenta de que era más complejo de lo que al comienzo me había planteado. Así que en el desarrollo, sí fue convirtiéndose en algo más ambicioso. Me ha ocupado dos años de mi vida.

¿Te hizo ilusión rodarlo en Hondarribia? Vivo en Madrid aunque soy de Hondarribia. He rodado todos mis cortos en Madrid salvo los dos últimos. Este lo rodé en su mayoría en Hondarribia, con lo que volví un poco a mi infancia. Los interiores del caserío los rodamos en un pueblecito de Francia. Resulta que el dueño del caserio era hijo de uno de los miembros principales de la Red Comète. Fue muy interesante. Andoni Iturrioz, que es quien nos cedió el caserío, era hijo de uno de los mugalaris más famosos, Manuel Iturrioz. Nos enseñó un cuaderno en el que explicaba todas sus acciones con la Red Comète. Así que yo de ahí tomé algunas referencias para la Red Comète.

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¿Te has planteado pasar al largometraje o estás contento en el formato breve? Yo no he sido un cineasta vocacional. He sido más bien una persona reivindicativa y ha sido mi militancia la que me ha llevado a hacer cortometrajes. Siempre he trabajado sin financiación y sin presupuesto, asumiendo yo los gastos, por lo que el formato del corto es mucho más asequible. Sí que es cierto que viendo el desarrollo de estos ocho cortos y en particular este último me han entrado ganas de pasar al largo pero eso supondría entrar en un circuito económico que ahora mismo no me puedo plantear.

Algunas de tus piezas son cómicas y otras dramáticas. ‘Adan y Estebán’, ‘Último pase’ y ‘Prendas delicadas’ son comedias pero se ha hablado de otros de mis cortos, lo cual me da a entender que que el drama tiene más reconocimiento por lo menos en festivales de temática LGTBI, cuando yo pienso que la comedia también puede ser un medio muy potente para contar cosas. De hecho creo que en mi siguiente proyecto lo voy a volver a intentar con la comedia.

Muchos de ellos han pasado por Zinegoak. Participar en Zinegoak y recibir algún premio es un gran escaparate. Me gustan mucho tanto sus criterios de selección como toda su estrategia de comunicación y las temáticas que escogen para cada edición. Texto de Roberto González.

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