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August 21, 2019

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Elisa y Marcela. Comedia valiente.

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Año 1901, A Coruña. Dos mujeres se casan en la iglesia de San Xurxo, una de ellas vestida de hombre. Las cómicas de A Panadaría convierten un suceso real en una irreverente comedia musical. Hablamos con la directora Gena Baamonde.

Aparte de su carácter pionero, ¿qué particularidades tiene esta historia para ser objeto de un libro, una obra de teatro y, una película para Netflix dirigida por Isabel Coixet? Creo que la historia de Elisa y Marcela llama la atención en muchos aspectos pero quizás el más destacable sea la valentía de sus protagonistas que se atrevieron a transgredir las normas de la época y tuvieron la audacia de urdir y llevar a cabo un elaborado plan para poder vivir su amor.

¿Cómo llegaste a conocer la historia por primera vez? La historia de Elisa y Marcela me llegó por diferentes vías de publicaciones feministas y del colectivo gay Milhomes de A Coruña que trataron de dar visibilidad al caso, e incluso hicieron una exposición sobre ellas y un premio con su nombre. Siempre me pareció increíble que nadie llevara su historia a escena, de ahí que se lo propusiera A Panadaría en cuanto tuve oportunidad y, por supuesto, ellas aceptaron sin dudarlo.

Al contrario de lo que se intuye en su adaptación fílmica, vuestra obra se decanta por la comedia a la hora de contar esta aventura, ¿por qué? Yo diría que hay muchas razones, una de ellas es que sobran dramas en las historias de lesbianas, como muy bien se dice en una de las canciones del espectáculo. Yo siempre creí que esta era una historia que se desarrollaría mejor en el contexto del humor que permite observar la realidad desde un punto de vista crítico y a la vez acercarlo a un mayor número de público. De hecho, al investigar sobre la historia, una de las cosas que llama la atención son ciertos sucesos muy cómicos. Además A Panadaría es una compañía que apuesta por el humor como herramienta central en sus espectáculos.

Es inevitable cuando hablamos de un suceso de época pero las obras sobre relaciones LGTBQ suelen centrarse en el carácter prohibido de dichas uniones. ¿Sería deseable que aparecieran más narraciones en las que no se vieran tales conflictos o es necesario incidir sobre los prejuicios que aún existen en parte de la sociedad? Está clarísimo que hay que incidir en ello, como nos lo demuestra el actual contexto político. Todas las conquistas conseguidas con mucho trabajo se pueden revertir en muy poco tiempo si no las seguimos peleando. Y si hablamos del caso concreto de las lesbianas, sigue habiendo una gran lesbofobia en nuestra sociedad que invisibiliza y menosprecia las relaciones entre mujeres y su sexualidad. Y no hay que olvidar que en muchos países, y no tan lejanos, el colectivo LGTBQI sigue siendo perseguido. Pero no creo que siempre la centralidad de las historias o de los espectáculos tenga que ser su carácter prohibido, sin olvidar el sentido crítico, son muchos los aspectos y las ópticas desde donde se puede contar una historia de amor lesbiano.

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«Todas las conquistas conseguidas con mucho trabajo se pueden revertir en muy poco tiempo si no las seguimos peleando».

Una de las curiosidades de esta historia es que se trata de una unión aprobada por la Iglesia, aunque fuera a través de un engaño. ¿Crees que la Iglesia debería adaptarse a los tiempos y posicionarse de una manera más rotunda a favor de otras sexualidades? Creo que la Iglesia debería entender que entre sus filas se encuentran creyentes que tienen otras formas de entender y practicar la sexualidad, personas a las que está desoyendo y marginando. Resultan espeluznantes los casos de pederastia o el trato que la Iglesia profesa a las mujeres y a las religiosas que parecen más bien esclavas al servicio de los hombres de fe, por no hablar de las noticias más recientes que han salido de cursos que se impartían para curar la homosexualidad o AMS, atracción por el mismo sexo, como la denominan ellos. Creo que la Iglesia debería hacer una revisión muy profunda en muchos aspectos. En todo caso, no hay que olvidar que la Iglesia es otro de los estamentos que forman parte de un sistema, el heteropatriarcado, que es sin duda, el principal factor que nos impide avanzar.

¿Qué destacas sobre la forma de trabajar del colectivo A Panadaría? Es una compañía de mujeres que trabaja con equipos de mujeres con un claro discurso feminista. A nivel escénico, destacaría la importancia de la interpretación, del trabajo de las intérpretes por encima de otros elementos escénicos. Colocan a la actriz como la herramienta principal con la que conformar un espectáculo, siempre acompañada de un destacado trabajo musical y vocal.

‘Elisa y Marcela’ ha conseguido cuatro premios María Casares, uno de ellos a la mejor dirección; recibe elogios de crítica y público…¿la consideras uno de tus mayores éxitos? No sé si hablaría en términos de éxito o fracaso, para mí la mayoría de procesos de trabajo son muy enriquecedores. En este caso, claro que la acogida del público, las críticas y los premios son más que agradables, sin olvidar que esto muchas veces se traduce en tener más oportunidades de mostrar el trabajo y llegar a más gente. Crear diálogo y debate, que al fin y al cabo es uno de nuestros objetivos.

La pieza hace gala de una gran economía de medios en los recursos escenográficos, algo que varias críticas consideran que funciona a su favor. A Panadaría trabaja con un clara premisa de que menos es más. Se economizan los recursos escénicos primando la interpretación, el trabajo de actriz. Y en este montaje, me parecía mas que adecuado explorar y exprimir al máximo todos los recurso actorales para dar soporte a la historia. Optar porque todas las actrices pudieran ser Elisa y Marcela y apelar desde el primer momento a la imaginación del público para viajar a través de los sucesos más increíbles, lanzarse sin red al juego igual que lo hacen las intérpretes.

¿Qué reacciones provoca la obra entre el público? ¿Has recibido feedback por parte de lxs espectadorxs? La reacción del público ha sido muy favorable, se sorprenden por el tratamiento del tema y no dejan de señalar la necesidad de espectáculos como este. Al principio creíamos que era un espectáculo para unas determinadas edades pero nos ha sorprendido que familias enteras con miembros de muy diversas edades vienen a verla. Visibilizar una relación lesbiana y tratarla sin que necesariamente termine en tragedia ayuda a ver en positivo este tipo de relaciones y aunque parezca mentira, no son muchos los ejemplos en positivo ni el tratamiento del tema en entornos educativos. De hecho, ha habido varias adolescentes lesbianas que se han acercado emocionadas al final y nos han contado la necesidad de que se vean este tipo de historias y la falta de referentes en sus entornos.

¿Sigues trabajando en la visibilidad de las sexualidades ‘fuera de norma’?  Tanto en mi vida como en mi trabajo el interés por la diversidad sexual y sobre todo por el cuestionamiento de la tríada sexo-género-sexualidad siempre me ha acompañado en mayor o menor medida. Desde los primeros trabajos de mi autoría con la compañía ‘María a parva’, como ‘Mullerona’ o ‘Xogo para nenas’ hace casi dos décadas ya había una clara perspectiva de género y una preocupación por cuestionar ciertos preceptos sexo-genéricos. Ha habido otros trabajos recientes como la asesoría en temáticas trans para la compañía ‘Voadora’ para su espectáculo ‘Soño dunha noite de verán’ o el espectáculo ‘Nómades’ de la compañía ‘Xarope Tulú’, centrado en la diversidad dirigido a público infantil y juvenil. Actualmente estoy a punto de terminar mi tesis doctoral titulada ‘Sexualidades des-xeneradas na práctica escénica contemporánea’ centrada totalmente en este tema y que va acompañada de un presentación escénica del trabajo teórico llamada ‘Metodoloxías carroñeras para corpos invertidos’ en la que me acompaña la artista Andrea Quintana y que, por cierto, este trabajo en proceso se presentará en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña este septiembre dentro del programa Oasis Paraíso que organiza el colectivo R.P.M. Texto de Roberto González.

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