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August 21, 2019

NOTICIAS FLASH:

Niña Coyote eta Chico Tornado. La tormenta perfecta.

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El dúo donostiarra formado por Koldo Soret (guitarra y voz) y Úrsula Strong (batería) recibió su apodo durante un viaje a California. El pasado 1 de marzo vio la luz su tercer álbum largo titulado ‘Aitzstar’ grabado en los estudios Casamurada de Tarragona junto a Ricky Falkner (Egon Soda) y Jordi Mora. En él vuelven a recurrir a su sonido stoner con un toque árido y cada vez más psicodélico. Escucharemos su potente directo en todas las provincias vascas.

Aunque he leído algo sobre ello comenzaré con una pregunta típica, ¿cómo surgió la banda? Cada uno veníais de otros grupos y/o de tocar otro instrumento, ¿cómo supisteis que ibais a funcionar como dúo? Los dos habíamos tocado en otras bandas y quedábamos para tocar juntos sin mayor pretensión, hasta que un día nos dimos cuenta de que teníamos un proyecto que podía ser muy interesante entre manos y decidimos apostar por él.

Se os asocia al género stoner y variáis un poco de estilo según el tema pero ¿os sentís más cerca del rock o del metal? Es decir, ¿tenéis seguidores en la escena del heavy metal u os llaman para festivales de ese tipo (que en ocasiones parecieran un poco ‘endogámicos’ ) ? Nos encanta el rock. Nunca hemos gastado mucha energía en etiquetar nuestra banda ni en plantearnos el nombre del estilo que hacemos. Tratamos de hacer canciones que nos motiven y que disfrutemos tocando .

La sensación que tengo con vuestra evolución es que cada vez apostáis por un sonido más pesado y contundente. En vuestro álbum debut estaba más presente un cierto toque country.

Country es algo que nunca nos habían dicho… (risas). Es muy difícil notar la propia evolución cuando estás dentro del proceso. Cada álbum es el reflejo de la banda en ese preciso momento. La evolución es natural, no buscamos ir hacia ningún lado en concreto.

Este disco está producido por Ricky Falkner, ¿cómo ha sido el trabajo con él? Llevábamos la composición de los temas bastante adelantada cuando fuimos al estudio. Nos hemos dedicado a experimentar con el sonido, con las voces… El proceso de grabación junto a Ricky y Jordi Mora ha sido muy intenso y muy divertido. Hemos disfrutado mucho.

Habéis variado bastante en cuanto a los estudios de grabación de cada disco. ¿Es simplemente porque ha surgido de ese modo? Los dos primeros los hicimos en los estudios Higain de Haritz Harreguy y el EP ‘Lainoland’ lo grabamos en San Francisco. Para este último nos apetecía cambiar la manera de grabarlo. Queríamos una visión externa. Conocimos a Ricky Falkner en Madrid y conectamos muy bien, de ahí surgió la posibilidad de hacerlo con él.

Decís que intentáis meter letra a todas vuestras canciones pero que os cuesta un poco escribirlas y que a veces al tema le basta con los riffs. Aún así, y ya que es difícil entenderlas por el idioma y/o el volumen de la música, ¿de qué habláis en ‘Aitzstar’? ¿Hay algún tema que os gustaría destacar por su significado? En ‘Aitzstar’ hemos tenido muy claro qué canciones necesitaban voz y cuáles no. Con el tiempo hemos aprendido a identificar mejor los temas instrumentales y disfrutamos mucho tocándolos. Nuestras canciones siempre hablan de la disconformidad con los gobiernos, la sociedad acomodada y la falsa libertad que nos intentan vender coloreada de luminosos colores podridos.

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«Harkaitz Cano es un mago del lenguaje, ¡hace riffs con las palabras!»

Harkaitz Cano se ha convertido en colaborador habitual. ¿Cómo surgió lo de que hiciera una letra para vuestro primer disco? ¿Por qué él en concreto? Harkaitz Cano es uno de los grandes escritores euskaldunes contemporáneos, además de ser un amigo de la banda. Le pedimos una letra para el primer álbum y nos gustó tanto que aprovechamos para colaborar con el siempre que podemos. Es un mago del lenguaje, ¡hace riffs con las palabras!

Aunque algunas canciones tienen título en castellano preferís el inglés y el euskera para las letras, ¿os sale así? El euskara es nuestra lengua y lo natural para nosotros es cantar en ella. El inglés solo lo utilizamos para las versiones que son originalmente en inglés y para alguna frase suelta.

Si tuvierais que definir brevemente cada uno de vuestros discos, ¿cómo los distinguiríais? Es como definir a cada uno de tus hijos en dos palabras, muy difícil… Creo que hacer algo así es mucho mas fácil desde el lado del oyente, para el creador simplificar cada una de sus obras en dos palabras es prácticamente imposible. Además cada disco tiene dentro canciones muy diferentes entre sí…

Os he visto en directo en alguna ocasión y la energía que desplegáis es impresionante. Especialmente si tenemos en cuenta que sois una banda compuesta por sólo dos personas. ¿Acabáis tan exhaustos como podría parecer? Como en cualquier disciplina entrenar, o ,en este caso, ensayar es fundamental. El cuerpo se habitúa a cualquier tipo de esfuerzo… pero, sí, ¡a veces acabamos reventados! (Risas).

Cuando aparece un grupo con una mujer a la batería algunos aún comentan que es un instrumento ‘masculino’.¿En algún momento os habéis tenido que enfrentar a ese estereotipo? Los estereotipos y los prejuicios son elementos con lo que nos enfrentamos todos a diario. El problema es de quien prejuzga, no de quien es prejuzgado.

Vuestra gira os a llevado a Estados Unidos y México. Me parece que en México les tiene que encantar vuestro rollo. Hasta vuestro nombre es muy de luchadores mexicanos, aunque surgiera en un viaje a California. ¿Qué recibimiento tenéis por allí? México es un país que siempre nos trata muy bien. Hemos estado tres veces tocando allí y cada vez va más gente a vernos, son muy fieles y muy entregados. Disfrutamos mucho de su gente y su comida, ¡no paramos de comer tacos! (Risas).

¿Cuál es el lugar más peculiar en el que habéis actuado? En las obras paralizadas de un hotel en un manglar de Cancún apoyando a los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Fue un acto ilegal en el que vinieron los familiares de los desaparecidos y tocamos rodeados de policía. Texto de Roberto González. Fotografías de Ramon Zabalegi y Unai Bellamy.

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