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April 21, 2019

Nadine Labaki. Ciudad del caos.

cafarnaum

La directora libanesa, firmante de ‘Caramel’ e ‘¿Y ahora adónde vamos?’, cambia de tono en ‘Cafarnaúm’, cinta galardonada con el Premio del Jurado en Cannes y nominada en los Globos de Oro que cuenta las penurias de un niño criado en las calles que decide demandar a sus padres ante el Tribunal internacional por haberle dado la vida.

¿En qué sentido se asemejan las experiencias reales de Zain a lo que se presenta en el filme? ¿Cómo ha cambiado su vida tras la película? La vida real de Zain, en muchos aspectos, es similar a la de su personaje en la película. No tiene documentos, así que en términos legales no existe. A lo largo de mi investigación me encontré con muchos casos similares: niños indocumentados porque sus padres no podían permitirse registrarles, lo que les convierte en indocumentados invisibles para la ley y la sociedad, lo que hace que acaben muriendo sin que nadie se de cuenta de que existen.

Zain era un refugiado sirio en el Líbano desde 2012. Con la ayuda de ACNUR, se aprobó su reasentamiento en Noruega con su familia, donde ha vuelto a ir a la escuela después de seis años.

La actitud de Zain en el filme es muy desencantada…Pronuncia bastantes tacos y palabrotas, ¿le resultó fácil actuar así? Al igual que el resto de actores de la película, Zain no es un actor profesional. La palabra “interpretación” siempre ha sido un problema para mí, sobre todo en esta película, en la que se necesitaba una sinceridad absoluta para contar lo que queríamos contar. Era fundamental que los actores conociesen las situaciones que estábamos contando para darles legitimidad. Se lo debía a todos aquellos a los que esta película sirve como pancarta de protesta para su causa.

Zain improvisó y añadió sus propias palabras y expresiones al guion en varias ocasiones. Todo brotaba naturalmente, haciendo que las escenas fuesen aún más fuertes.

Una parte importante de la película se centra en el niño de 12 años y un bebé. ¿Fue difícil conseguir las reacciones adecuadas, especialmente por parte del bebé? El casting fue un proceso muy largo y difícil. Tuvimos un equipo de casting que se movió por el Líbano entrevistando a gente y hablando con niños en la calle. Los actores no son profesionales, aportan su conocimiento de las situaciones y su experiencia personal.

Me limité a pedirles que fueran ellos mismos porque su propia verdad era suficiente. Estoy feliz porque la película les ofreció un lugar donde expresarse, un espacio en el que poder exponer su sufrimiento.

“Soy profundamente idealista. Estoy convencida de que las películas pueden ayudar a abrir un debate o hacer que la gente piense”.

Cuando hablé contigo con respecto a ‘Caramel’ me dijiste que una de tus influencias era Pedro Almodóvar. Esta película tiene un tono diferente, ¿has tomado a algún director como referencia? Algunos críticos la comparan con el neorrealismo italiano, ¿seguiste una técnica similar? ¡Por supuesto! Soy una gran fan de Pedro Almodóvar y es verdad que mis dos anteriores películas beben muchísimo de su influencia y tienen un tono muy similar. En este caso, al tratarse de una película de denuncia se desvía un poco en el tono como dices, pero muchos otros cineastas como Martin Scorsese y Bahman Ghobadi han tenido mucho que ver en la evolución de mi mirada como cineasta.

Temática y estilísticamente hay puntos en común con ‘Ciudad de Dios’ o ‘Slumdog Millionaire’. ¿Tuviste estas películas en cuenta al realizar ‘Cafarnaúm’? Los puntos en común con ‘Ciudad de Dios’ son muy evidentes. Meirelles y yo partimos del mismo punto. Contar con actores no profesionales que estuvieran más cercanos a la experiencia que al final de cuentas es la suya propia, y quería ser muy rigurosa con la realidad social que se vive en mi país, quizás dar un punto de vista más realista y verosímil de la fábula que se cuenta en ‘Slumdog Millionaire’.

¿Por qué decidiste combinar planos a pie de calle con el uso de drones y tomas aéreas?¿ Con las tomas aéreas intentaba que el público pudiera entender el contexto y el entorno de la ciudad en la que los personajes están atrapados. Una gigante metrópoli llena de ruido y confusión donde la vida de esos personajes va trasncurriendo sin posibilidad de mejorar.

Fuiste candidata en las elecciones municipales de Líbano. Estos cambios en tu vida, ¿han llevado a que tu cine se vuelva más político? ¿Volverías a hacer una cinta en clave de comedia? Yo creo que ‘Caramel’, a pesar de moverse en un tono muy diferente al de ‘Cafarnaúm’, habla de de temas politicos y sociales muy importantes en mi país y siempre pretenderé que así sea en mis películas. Que el cine sea una herramienta para poder cambiar el mundo.

¿Crees que el cine tiene un poder real a la hora de cambiar las cosas? Para mí el cine es un medio que sirve para poner en cuestión lo que me rodea, a mí misma y al sistema actual, ofreciendo mi punto de vista sobre el mundo en el que vivo.

A pesar de que en mis películas, y en ‘Cafarnaúm’ en particular, describo una realidad inquietante y cruda, soy profundamente idealista, en la medida en que creo en el poder del cine. Estoy convencida de que las películas pueden, si no cambiar las cosas, al menos ayudar a abrir un debate o hacer que la gente piense. Texto de Roberto González.

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