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Wallart. Mejorando el entorno.

wallart

Esta empresa vasca se dedica desde el año 2006 a restaurar entornos urbanos con pintura mural. Entre sus trabajos destacan su colaboración con el Hospital de Cruces para decorar la planta de pediatría y oncología infantil o su diseño para el mercado de Bermeo. Hablamos con Aaron Diego Escauriaza, artista y fundador de Wallart.

En vuestro blog hacéis una diferenciación entre muralismo y graffiti. Incluís una diferenciación técnica pero también temática. En general, ¿es el muralismo menos underground que el graffiti?

Esta discusión ya tiene tiempo. Yo la resolvería diciendo que el graffiti es una forma de hacer muralismo.  Sí que es verdad que el graffiti está más asociado a algo transgresor, fuera de la ley… La gente que se mete al mundo del graffiti suele tener ese ánimo contestatario. Pero al graffiti se le puede quitar esa parte reivindicativa y convertirlo en algo totalmente legal. Nuestro trabajo no es graffiti pero sí que hay un montón de artistas que pintan graffitis y que trabajan para instituciones o museos.

¿De qué trabajos os sentís más orgullosos?

Cada trabajo es un mundo. Tenemos un grato recuerdo de todos y cada uno de ellos. Sí que es verdad que algunos por su características técnicas o porque han supuesto un reto a nivel artístico resultan más especiales. Yo destacaría el mural de la Azoka de Bermeo que fue un reto técnico muy bonito. También el de la ría de Erandio que se ha convertido en un icono de nuestro trabajo y del propio pueblo. Ahora estamos pintando un mural en Llodio que está quedando muy bien. Por lo general los murales que más nos gustan son los más recientes. Más allá de lo artístico hay una parte importante que es la relación con la gente. Los proyectos solidarios que hemos hecho tanto en el Hospital de Cruces como en el de Laredo han sido muy bonitos en ese sentido.

Aparte de la función estética, ¿pueden cumplir los trabajos una función específica?  Por ejemplo la decoración de una planta de oncología, ¿puede llegar a tener un efecto positivo sobre la salud de los pacientes o, al menos, sobre su estado de ánimo?

Esta pregunta es el quid de la cuestión. Sí, nosotros creemos que el arte sirve para mejorar la vida de las personas. Nosotros vamos a estar un mes pintando el mural y luego nos iremos. Sin embargo la gente va a tener que convivir con ese mural durante años. Queremos que genere una reacción positiva y que la gente esté mejor que antes de que estuviera allí ese mural. Incluso diría que para mí es más importante la función de crear buenas sensaciones que la función estética.  Un ejemplo sería el trabajo del Hospital de Cruces, que creemos que ha servido para mejorar la calidad de vida de los pacientes, de los visitantes e incluso del personal que trabaja allí que nos lo han agradecido más de una vez personalmente.

¿Cómo surgió la empresa? ¿Hay otras dedicándose a ello en el País Vasco a un nivel similar?

Yo tenía 21 o 22 años cuando empecé con este asunto de los murales a gran escala. Yo venía de pintar cuadros y de dibujar toda la vida. Coincidió que en esa época pintaron en mi pueblo un mural a gran escala. Pensé que estaba muy chulo pero que los artistas habían hecho lo que ellos querían pero que podían haber pintado lo mismo en un pueblo de Francia. Es decir, que no tenía ninguna relación con la gente que estaba allí. Así que empecé a darle vueltas a esta idea. Los murales tienen que crear unos sentimientos positivos. Hay un montón de ejemplos en los que se encargan trabajos de este tipo y el cliente no queda contento. En cuanto a si hay más empresas…con esta misma filosofía creo que no. Por el servicio para el que se nos contrata, por estar en contacto con el cliente en todo el proceso y sobre todo por tener en cuenta a la gente que va a ver el mural.

¿Cómo fue la experiencia de realizar murales en México?Fue increíble. México es un mundo aparte. Desde que fui por primera vez soy un enamorado de ese país y me encanta la relación con su gente. Trabajo para una agencia de publicidad, con un artista de allí…nos pidieron asesoramiento. Aquel proyecto ganó un par de premios internacionales y fue algo bonito y gratificante.

¿Trabajáis con un grupo fijo de artistas?

El equipo es una pieza fundamental de este proyecto. Somos un montón de gente y cada uno cumple su función.  Lucía González-Pinto y yo solemos dirigir a los equipos para que el mural siempre conserve el espíritu del que te he hablado. Trabajamos con un chico de Castro que se llama Daniel Castaño y es un artistazo. También con un ucraniano que se llama Stan que es un fenómeno. Hemos trabajado con otras personas siempre siendo fieles a nuestra filosofía.

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