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El árbol de la sangre. El esperado regreso de Julio Medem.

arbol

La película, en palabras del propio Julio Medem, “la más grande y compleja” que ha hecho hasta ahora supone la vuelta a las pantallas del aclamado director donostiarra. Protagonizada por Álvaro Cervantes y Úrsula Corberó, la cinta muestra a la pareja escribiendo la historia entrelazada de sus familias. Se crea así un árbol genealógico donde se da cabida al amor, el desamor, celos, secretos y tragedias a lo largo de 25 años.

Los que ya han visto un avance del rodaje o el tráiler, dicen que es el esperado regreso de Julio Medem. ¿Compartes ese entusiasmo? (Sonríe) Pues lo agradezco y sí, yo también soy partícipe de esto. Ha pasado tiempo y vuelvo con una película que, para mí, si cabe es la más importante de mi carrera, ya que se trata de una película muy compleja, muy grande. ‘El árbol de la sangre’ me tiene muy calado y muestra lo que soy como director. Para mí, va a suponer un reto superar esta película, ya que ha sido un gran viaje emocional. Las dos últimas que hice quizá no eran las que me hubiera gustado hacer, sino las que pude. No pasa nada, es algo que suele pasar en esta profesión y estoy igualmente orgulloso de ellas. Con todas mis películas me pasa lo mismo; lo doy todo, me vuelco, me vacío. Y con esta última cinta ha sido brutal, ya que es una película muy compleja.

En ese amor entre Marc y Rebeca, interpretados por Álvaro Cervantes y Úrsula Corberó, salen a la luz pasiones, secretos desvelados, familias enfrentadas, historias que han permanecido mucho tiempo calladas. ¿Es sano remover el pasado, más si cabe cuando ambos están involucrados? Es una pareja que decide ponerse a escribir la historia de sus familias, pero van descubriendo secretos que no sabían y que no sabemos si pueden afectar o no a su relación. Es una forma de decir, si queremos que esta relación funcione, partamos de cero. Vamos a contarnos todo, vamos a desvelar todo. Puede que salga bien o que esas rencillas familiares, esos secretos brutales salgan a la luz y acaben con esta historia de amor. Además, todo se va entretejiendo como si de un árbol se tratase en base a la versión que cada uno de ellos sabe y que, en ocasiones, nada tiene que ver con la realidad que ellos creían. Puede parecer compleja por la trama, por la cantidad de actores, pero es una película muy clara y que para nada va a confundir al espectador. Y, en cuanto a lo de volver al pasado, sobre todo cuando hay historias dramáticas, no creo que sea malo. En cierta manera, hay que sanear algo, es bueno sacar todo eso hacia afuera. .

Dices que ha sido un guion muy complejo, ¿A dónde parte el origen de esta historia? Como siempre me pasa, la primera idea de un guion parte de una poderosa imagen. Una campa, unas vacas que bajan del norte y unos toros que suben del sur. Hay carreteras, coches, personas…y así se va entretejiendo la historia de esas cuatro familias, tres de ellas troncales o verdaderas protagonistas.

Luego lo dejé un poco aparcado y mientras estaba haciendo el montaje de mi anterior película ‘Ma ma’ volví a retomar el guion con fuerza, a darle forma. Esa idea principal iba encajando bien, la historia se iba creando, ese árbol iba creciendo.

Si echamos la vista atrás, hacia tu filmografía, ¿Podemos establecer ciertas similitudes entre ‘Vacas’, tu primera película, y ‘El árbol de la sangre’, con esa historia de familias enfrentadas, esa referencia a la Guerra Civil, esa ambientación en los prados de Gipuzkoa? Bueno, al final el universo creativo en cada caso tiene un límite. El autor es siempre el mismo. Uno intenta que sus películas sean diferentes, explorar, estar en constante evolución, una madurez; pero sí que es cierto que puede guardar ciertas similitudes con ‘Vacas’ o, por ejemplo, con los protagonistas de ‘Los amantes del círculo polar’: Se conocen desde pequeños, se enamoran en su juventud y vemos la historia cuando tienen 25 años; la edad de Marc y Rebeca.

Esa Guerra Civil Española que sobrevuela por la película, Marc es de origen catalán, Rebeca con ascendencia castellana y andaluza, la historia comienza en un caserío en el País Vasco… ¿A uno no le da miedo poner sobre la mesa esas pinceladas políticas tras lo que pasó con ‘La pelota vasca’? Opinadores hay siempre, de lo que sea. Y no solo de política. Y voy a seguir trabajando y contando historias, si no, estaría paralizado. Al final el origen de los personajes es un reflejo de la realidad que vivimos en este país; aunque vivamos todos en el mismo lugar, pueden perfectamente convivir ideologías distintas, formas de entender la vida, tradiciones, costumbres. Por ejemplo, en la película se refleja cómo es una boda en Bizkaia y cómo es otra andaluza. Incluso los personajes en un momento dado dejan claro que van a contar la historia de su familia, pero sin juicios políticos; eso queda fuera.

Ángela Molina, Jose María Pou, Najwa Nimri, Emilio Gutiérrez Caba con promesas como Úrsula Corberó o Álvaro Cervantes. Casi nada… Para mi como director ha sido un lujo contar con todos ellos. Por ejemplo, en el caso de Ángela Molina tenía muchas ganas de trabajar con ella y su trabajo es maravilloso. La verdad es que estoy muy contento por cómo ha resultado todo, los actores, su trabajo, el equipo. Y todo esto teniendo en cuenta que eran actores que pertenecían a tres generaciones diferentes, que era una película compleja. Pero me lo han puesto muy fácil y es un orgullo. Texto de Victoria Herrero.

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