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Desenterrando Sad Hill. Cementerio de cine.

Eastwood

Un documental español rinde homenaje, a través de sus fans, a la mítica película de Sergio Leone ‘El bueno, el feo y el malo’, western inmortal que se rodó en la península ibérica. Su director, Guillermo de Oliveira, nos detalla algunos aspectos de este film inmortal y tan influyente en otros cineastas posteriores, como el mismísimo Tarantino.

¿Cómo surge el proyecto y una idea tan peculiar? Siempre he sido fanático de las localizaciones de cine. Me encanta visitar los lugares de rodaje, interpretarlos, ver qué trampas se hicieron y cómo los ha transformado el tiempo. Cuando me enteré de que el cementerio de Sad Hill no solo seguía en su sitio, abandonado durante 48 años, sino que además un grupo de fans quería desenterrarlo, tuve claro que ahí había una historia. No podía imaginar que acabaría convertido en algo tan grande, pero desde luego era algo único y merecía ser contado.

¿Qué complejidades ha tenido el rodaje? En el rodaje, no demasiadas, porque disfrutábamos mucho pasando el día filmando la reconstrucción y charlando con los voluntarios. Lo más complicado, en cambio, fue conseguir tanto las entrevistas con estas leyendas como los derechos de todo el material audiovisual que apoya el documental: más de 100 fotografías de archivo, clips de ‘El bueno, el feo y el malo’, entrevistas con Sergio Leone y cómo no, la música de Morricone y Metallica que tiene sus apariciones estelares.

¿Qué habéis descubierto sobre la marcha? ¡Casi todo! Era imposible planear el guion por adelantado, porque la historia se escribía a medida que sucedía. Cuando empezamos esto iba a ser un vídeo para Youtube, luego un corto documental y al final es mi primera película. Lo que más nos sorprendió fue la envergadura del fenómeno: al principio eran solo un puñado de fans, pero se corrió la voz y gente de toda Europa se sumó al proyecto, con pala y azada.

¿Qué sorpresas depara tu documental para el espectador? Creo que lo que más sorprende es el componente emocional de la historia. No te esperas que un puñado de frikis te vaya a tocar el corazón de esa forma. La primera mitad del documental es la base sobre la que cimentamos la emoción. Te vamos contando todo lo que necesitas saber sobre spaghetti western, sobre Leone, anécdotas entretenidísimas del rodaje pero también detalles de la vida de estos voluntarios. Así, cuando lleguemos al turrón, eres uno más. Todos tenemos nuestro ‘El bueno, el feo y el malo’. Es una película para cualquier apasionado de algo.

¿Es la cinefilia como una nueva religión? Cuenta Sir Christopher Frayling en el documental cómo hace unos años montaron una exhibición de Leone en Los Ángeles. La pieza central de la muestra era el mítico poncho de Clint Eastwood, dentro de una vitrina: tenían que limpiar aquella caja de metacrilato ocho veces al día porque todo el mundo pegaba su cara para poder estar más cerca. Como si fuera una reliquia religiosa. Todos intentamos encontrar sentido a nuestra vida en algo. Antes casi todos lo hacían en la religión y hoy quizás nos sentimos más libres para elegir nuestro propio camino. La cinefilia puede ser uno de ellos: devolver al cine lo que te ha dado, aunque sea yendo durante meses a cavar a un cementerio ficticio. En cambio, un surfista te dirá que su religión es recorrer el mundo para sentarse en su tabla, esperando la ola perfecta. Como decía, todos tenemos nuestro ‘El bueno, el feo y el malo’. Texto de Alfonso Rivera.

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