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June 18, 2018

Michel Camilo. 20 años rompiendo barreras.

MichelCamilo-Tomatito

Ya hace más de 20 años que estos dos grandes músicos decidieron unir fuerzas para ofrecer al mundo una propuesta mágica basada en la belleza del jazz y la fuerza del flamenco. Muchas son las reticencias que tuvieron que superar en los primeros tiempos por parte de los puristas de ambos géneros, pero enseguida dejaron claro que a la música no se le puede poner barreras y que cuando algo se hace tan bien y con tanto cariño, nada puede salir mal. Ahora llegan a Getxo para presentar la tercera parte de la trilogía ‘Spain’ y por ello hemos querido hablar con el músico dominicano.

¿Cómo afrontas esta nueva cita con Tomatito? Cada nueva cita se siente como si fuese nuestro primer encuentro, y por eso vengo con el mismo entusiasmo de poder compartir momentos memorables, llenos de magia, belleza y creatividad musical con él.

¿Qué diferencia estos recitales con Tomatito de los que tú haces en solitario? El planteamiento es completamente diferente. Con Tomatito ambos estamos siempre pendientes el uno del otro para poder acompañarnos y complementarnos; de esa manera la música fluye casi como si se tratara de un solo instrumento. A muchas personas les llama la atención que nos miramos constantemente, pero eso forma parte de la complicidad ya que, aunque sea la misma pieza musical, nunca sale igual, algo siempre cambia de concierto a concierto y eso la mantiene fresca e interesante para nosotros y también para la audiencia. Cuando estoy en Solo Piano es para mí como libertad absoluta de interpretación e improvisación, como un guión que se escribe al instante. Pero esa libertad conlleva también un gran reto, te exige muchas horas de estudio y práctica para poder lograr independencia entre la mano izquierda y la derecha, porque no hay nadie más apoyándote o acompañándote. Uno mismo tiene que ser capaz de proveer la melodía, el acompañamiento, el ritmo y todo lo que haga falta para que la música fluya. Sí, es un gran reto, pero a mí me encanta.

¿Dónde crees que está la clave para que a la gente le guste tanto este proyecto conjunto? Pues no sabría decirte, pero a Tomatito y a mí nos da una gran alegría ver como el público disfruta de nuestros conciertos y que entiendan los momentos suaves e íntimos, al igual que los momentos de gran energía, que vibren y que se unan a nuestro viaje musical. Que el público se la pase tan bien como nosotros nos la pasamos en el escenario…¡eso es fenomenal!

¿Creéis que después de tantos años y de tres discos ya están más que superadas las reticencias de los puristas (tanto de los del jazz como de los del flamenco)? Creo que hemos roto el tabú de que el piano y la guitarra eran instrumentos que no podían ser compatibles. Además, ya son muchos años compartiendo música y experiencias juntos, con lo cual existe entre nosotros una gran complicidad y una confianza mutua. Hacemos este proyecto del dúo, sobre todo, porque todavía nos lo pasamos muy bien y nos encanta que el público también haya recibido tan bien nuestro trabajo. Siempre habrá gente a la que no le guste lo que hacemos, ya sea porque no lo entienden o simplemente porque no vibran con el mestizaje musical que hacemos juntos. Hay que entender que todos somos diferentes y que cada cual tiene derecho a tener sus gustos y sus opiniones. Pretender que lo que haces guste a todos es imposible.

El pasado año se cumplieron 20 años desde que tocasteis juntos por primera vez, ¿cuál es el recuerdo más bonito que tienes de los conciertos que habéis dado juntos? Hemos recorrido un largo y bonito camino y, por eso, elegir un solo recuerdo especial es difícil porque ha habido muchos: Desde tener al maestro Paco de Lucía escuchando nuestro concierto en el Festival de Jazz de Marciac (Francia) sentado en la primera fila con la audiencia, o haber tenido a George Benson disfrutando de nuestro concierto en el Carnegie Hall de Nueva York, tocar en el Concertgebouw de Amsterdam y bajando al escenario por las super-famosas “escaleras rojas” (red steps), los conciertos del año pasado en el Teatro Real de Madrid, en el Palau de la Música de Barcelona y en el Konzerthaus de Viena, acompañar al gran Enrique Morente en el Festival de Jazz de Vitoria…y así muchos otros bonitos recuerdos.

Con todo el respeto, parecéis un matrimonio bien avenido en el que cada uno necesita su espacio personal para seguir desarrollando sus proyectos. ¿Es esta la clave para que la relación dure tantos años? Pues sí que somos como un matrimonio, eso mismo decimos nosotros bromeando (risas). Esta larga relación se basa, sobre todo, en la gran amistad que nos une dentro y fuera del escenario, y el respeto mutuo que existe entre nosotros. Siempre tratamos de ver qué podemos aportar a la música, intentando en todo momento que nuestros egos no interfieran con la creatividad musical. Por supuesto que, como ambos continuamos al mismo tiempo con nuestras carreras y proyectos por separado, creemos que eso suma (en vez de restar) ya que, cuando nos volvemos a reencontrar, cada cual aporta sus nuevas ideas y experiencias, y eso es algo muy bonito que nos ayuda a seguir creciendo musicalmente. Es curioso que si pasamos mucho tiempo sin hacer conciertos en dúo, nos llamamos y nos decimos: “bueno, ya hay que juntarse”, porque nos hacemos falta y además disfrutamos mucho compartiendo dentro y fuera del escenario.

Leía en una entrevista en la que decías que, con ‘Spain forever’ se cerraba una trilogía. ¿Quiere decir eso que ya no habrá más discos conjuntos o que en próximos discos abordaréis otras temáticas? Decimos que la trilogía acaba con este último disco, que es como un libro en tres partes; pero queremos dejar la “puerta abierta” a otra colaboración entre ambos. No sabemos qué haríamos, o qué línea seguiríamos si hiciéramos otro disco, pero creo que es mejor “no planearlo”… De todas maneras, así fue como nació este proyecto: con muchas posibilidades y con mente abierta…

¿Qué significa para vosotros actuar en festivales de jazz tan prestigiosos como el de Getxo, donde compartís cartel con gente como Chano Dominguez, Kenny Garrett, Joshua Redman, Billy Hart o Charenée Wade, entre otros? Los festivales de jazz nos dan la oportunidad de, no solamente compartir cartel con otros artistas, o en ocasiones compartir la misma noche en el mismo escenario, sino que te permite escuchar a tus colegas y es fantástico, ya que muchas veces, por las prisas de las giras, uno llega el mismo día que tiene el concierto y se marcha al día siguiente temprano para ir al siguiente. En los festivales de Jazz existe ese ambiente de “musica por todos lados”, e incluso la posibilidad de encontrarte con amigos y colegas en el hotel y quizás de poder compartir un momento juntos. Del festival de Jazz de Getxo guardo gratos recuerdos del público en las presentaciones con mi trío en el 2009 y luego en el 2014. Ahora estoy encantado de regresar junto a Tomatito, y esperamos que sea una noche ¡con mucho “duende”! Texto de Sergio Iglesias. Fotografía de Carlos Pericás.

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