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June 18, 2018

Wes Anderson. Rebelión canina.

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‘Isla de perros’ es la nueva incursión del director tejano en el mundo de la animación stop-motion, una hilarante y detallista fábula inspirada en la cultura japonesa. Estuvimos en la presentación en Madrid de esta cinta que le valió el Oso de Plata como mejor realizador en la Berlinale.

La familia es uno de los temas recurrentes de la obra de Wes Anderson. Ya se trate de un clan de genios como ‘Los Tenenbaums’, un oceanógrafo de paternidad dudosa en ‘Life Aquatic’, tres hermanos en proceso de su descubrimiento personal en ‘Viaje a Darjeeling’ o un zorro que trata de combinar su instinto animal con la educación de su hijo en ‘Fantástico Sr. Fox’, las obras del realizador suelen girar, de forma directa o indirecta, en torno a este tema. Aunque este asunto se trate de forma habitual en el cine los filmes del director tejano siempre presentan un sello personal, tanto en la estética como en el tratamiento de la historia. Es la marca del realizador y de su equipo habitual. En el caso de ‘Isla de perros’ ha contado con varios de sus actores fetiche para las voces –en un impresionante reparto que incluye ¡hasta a Yoko Ono!- y en el guión le han ayudado dos de sus habituales, Jason Schwartzman y Roman Coppola.

Tenemos al director y a los escritores sobre la tarima del cine Doré en Madrid, poco antes de que se proyecte su última película. “En este caso tenemos a una serie de perros que se han elegido los unos a los otros como familia. En los rodajes también solemos comportamos como si fuéramos familiares. Nos hospedamos en el mismo hotel, comemos y cenamos juntos… me gusta trabajar así”, explica el cineasta. “Jason y yo somos primos”, añade Roman, que al igual que el otro guionista forma parte del clan Coppola. “Y Wes y yo somos amigos de toda la vida. Me crié rodeado de gente relacionada con el mundo del cine. Es un poco como criarse en el circo”.

Jason Schwartzman, que mantiene un gesto impertérrito incluso cuando bromea, señala que lleva más tiempo de su vida conociendo a Wes que el que pasó sin conocerle. “Sabes que estás trabajando codo con codo con amigos, por lo que estás más motivado, pero a su vez tienes la sensación de que hay que darlo todo”. En el turno de la audiencia una espectadora incide sobre este tema, señalando si existe cierta ‘lucha de egos’. “Wes es el realizador así que él nos marca la dirección pero nosotros seguimos nuestro instinto”, comenta Roman. “Él nos presenta una situación: hay una familia de perros en un basurero. Entonces Jason y yo nos hacemos una serie de preguntas ¿Qué ha pasado? ¿Cómo han llegado estos perros a este vertedero? ¿Quiénes son? Vamos paso a paso”. Según Schwartzman, “la confrontación puede ser muy positiva. Es muy importante ser sincero. Yo les puedo decir lo que se me ocurra y si no es una buena idea ellos me lo dicen”.

Isladeperros1“Para el filme tuvimos que inventarnos un gobierno y es un gobierno criminal. Son delincuentes. Mientras hacíamos la peli el mundo estaba cambiando y lo que veíamos y leíamos se iba plasmando en lo que escribíamos. En cualquier caso creemos que la política está al servicio de los personajes”, Wes Anderson.

A la hora de aconsejar a jóvenes realizadores, Roman Coppola señala que deben ser activos. “Escribe, dirige, al nivel que puedas. Hablé con un chico que decidió hacer una película con su iphone todos los miércoles. Si eso se traslada o no al plano profesional es lo de menos”. Como nos han explicado, se trata de una de las cintas más políticas de Wes Anderson. El filme nos sitúa en un Japón distópico en el que un brote de gripe canina ha alcanzado proporciones de epidemia. La solución que aporta el alcalde de la ficticia ciudad de Megasaki es expulsar y poner en cuarentena a todos los canes, que son exiliados a una Isla de Basura.

La primera parte del filme se centra en la presentación de los perros, su forma de vida y sus personalidades. Poco a poco vamos descubriendo más detalles sobre el lado humano de la historia con una intrincada trama de corrupción y oposición frente a la misma. Un espectador consulta si este toque político se debe a una preocupación por la situación actual del mundo. “En parte sí. Para el filme tuvimos que inventarnos un gobierno y es un gobierno criminal. Son delincuentes. Mientras hacíamos la peli el mundo estaba cambiando y lo que veíamos y leíamos se iba plasmando en lo que escribíamos. En cualquier caso creemos que la política está al servicio de los personajes”.

La tensión entre estos dos aspectos descarrila un poco el foco de la trama, aunque la falta de linealidad es algo habitual en las películas del cineasta. Por otro lado le otorga un aire maduro que, unido a ciertos atisbos de violencia, le dan un carácter muy diferente al de otras producciones animadas norteamericanas. Un punto más adulto que el que ya tenía su anterior (y excelente) incursión en el mundo de la animación. “‘Fantástico Sr. Fox’ se basaba en un libro infantil”, señala Anderson en respuesta a AUX Magazine. “En este caso no teníamos esa guía, así que hemos intentado hacer una experiencia interesante para cualquier tipo de público. ¿Vosotros dejaríais que vuestros hijos la vieran?”, consulta a sus compañeros. “Ahora mismo no”, responde, entre risas, Jason Schwartzman. “Recuerdo que de niño mi hermano mayor veía algunas películas que a mí no me dejaban ver y yo pensaba ‘cuando sea algo mayor quiero ver esa peli’. Espero que ocurra esto con ‘Isla de perros’”.

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“Ahora mismo no dejaría que mis hijos vieran ‘Isla de perros’. Recuerdo que de niño mi hermano mayor veía algunas películas que a mí no me dejaban ver y yo pensaba ‘cuando sea algo mayor quiero ver esa peli’. Espero que ‘Isla de perros’ se convierta en ese tipo de peli”, Jason Schwartman.

Como es habitual, la música juega un papel esencial. El director destaca el toque japonés con el uso de tambores Taiko en la banda sonora. Si algo sobresale del filme es que, como otros de su realizador, es una delicia audiovisual. Tal vez más que nunca, por el cuidado de la composición, el uso del color y la combinación de stop-motion con ciertos toques de dibujos animados en dos dimensiones. “Nos encanta la belleza con la que los artistas confeccionan a mano estas marionetas. Es algo imposible de hacer por ordenador”, explica Anderson, que ha mencionado a Harryhausen y Kurosawa entre sus influencias para el filme.

“Es quizá la película con más decorados de la historia de la stop motion. Al menos esa es mi impresión. Gracias a la experiencia previa de ‘Fantástico Sr. Fox’ fuimos capaces de hacer más con menos. Tenemos al mejor equipo y mi trabajo es confiar en ellos”. La magia se nota en las imágenes de un filme muy original: divertido y ágil en su primera mitad y algo sobrecargado en la segunda, que precisa más de un visionado para captar toda la gama de detalles expuestos en pantalla. Lo que, bien pensado, tampoco es mala señal. Texto de Roberto González.

Isla de Perros_Póster                                                                                                                    ‘Isla de perros’ se estrena el 20 de abril.

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