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E.V.A. Dolor con dosis de humor.

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La compañía T de Teatre celebra veinticinco años con una comedia dramática protagonizada por cuatro antiguas compañeras de escuela que se enfrentan al dolor de diferentes maneras. Hablamos con la actriz Carme Pla sobre una obra que también contiene abundantes dosis de humor.

¿Cómo surge el concepto de la obra? Fue idea de Julio Manrique. Nosotras teníamos idea de trabajar con él desde hace bastante tiempo. Pensamos en hacer diversas adaptaciones pero no nos convencía. Finalmente surgió la idea de que escribiera él un texto nuevo junto con Marc Artigau y Cristina Genebat. Hicimos varias reuniones y nos propusieron esta idea de hablar sobre el dolor en sus múltiples formas. A veces nos preguntan cómo es que para hacer una celebración de veinticinco años decidimos hablar del dolor y nosotras contestamos que si cumplimos veinticinco años trabajando ya tenemos como mínimo cincuenta por lo que ya podemos hablar del dolor. Que no se asuste la gente porque no se trata de una obra súper-dramática que les vaya a llevar a hacerse el harakiri. Hay un poco de todo y de muchos colores. También tiene mucha comedia.

¿Y cómo se hace comedia sobre el dolor? Se puede hacer comedia de todo. No todo el rato es comedia, hay ratos en que es un poco tragicómica. A veces en las situaciones más dramáticas surge el humor. Incluso en un entierro te pueden venir ganas de reír porque la situación es tan tensa que es una especie de válvula de escape.

¿Cuál es vuestro método de trabajo habitual? Nosotras somos una compañía que buscamos habitualmente un director o directora y nos viene bien colaborar con directores que también puedan escribir. Nosotras somos cuatro mujeres. Últimamente tenemos a Albert Ribalta y Jordi Rico, un par de hombrecitos adoptados. Hay la posibilidad de hacer una adaptación pero hasta ahora no ha surgido ninguna que nos termine de convencer. Así que hemos trabajado con Alfredo Sanzol y con Pau Miró de esta manera, con textos que ellos han creado, y nos va muy bien esta fórmula.

La descripción de las mujeres protagonistas es muy específica, ¿vosotras también aportáis algo a la creación de los personajes? Siempre que ensayas un papel le pones una parte de ti. Son cuatro personajes: una actriz que tiene problemas con su madre, una anestesista anestesiada, podríamos decir, una chica de veinticinco años que de momento no tiene dolores, después está una que trabaja en una inmobiliaria y que sufre un complejo de inferioridad bastante acusado y luego está mi personaje que es una maestra que tiene problemas con su hija, con su madre y con su satisfacción personal. Es un cuadro interesante.

La puesta en escena de vuestras obras suele ser bien recibida. La puesta en escena es de Alejandro Andújar. Gusta muchísimo. Yo no he visto la obra desde fuera pero me dicen que es muy bonita porque hay unas proyecciones, también está toda la parte del armario que es un poco mágica…Es una de nuestras obras mejor acabadas. Es como si tuviera puesto un lacito. Texto de Roberto González.

 

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