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She Was So Bad. El pulp desde una visión femenina.

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La editorial Aloha publica ‘She was so bad’, libro de relatos pulp en el que reúne a una veintena de autoras reivindicando que ellas también pueden escribir con solvencia dentro de este género. Adriana Bañares, coordinadora del proyecto, nos da las claves del mismo.

¿Cómo surge la idea de llevar a cabo un proyecto de estas características que reúne a escritoras en torno a un género que tradicionalmente ha sido desarrollado casi exclusivamente por hombres? No puedo evitar mirar las nóminas de autores de las publicaciones y los carteles de los festivales literarios y otros eventos artísticos, y contar cuántos hombres y cuántas mujeres hay. Por norma general, suele haber más hombres que mujeres. Cuando en 2016 vi que el último número de un fanzine de literatura pulp contaba con la firma de 60 hombres y de tan solo 6 mujeres, me sentí molesta. Unos años antes, el mismo fanzine sacó un número en el que no había ni una sola narradora. Entonces, su editor me dijo que a las mujeres no les solía interesar el pulp, y que por eso no colaboraban en su fanzine. Esta vez quería demostrar que se equivocaba: hay muchas mujeres a las que les interesa el género y escriben, y qué mejor manera de demostrarlo que publicando un libro de narrativa pulp firmado por escritoras. Habría que pensar por qué hay géneros, disciplinas artísticas y trabajos que normalmente han sido desarrollados y desempeñados casi exclusivamente por hombres. ¿Es porque no interesa a las mujeres o porque no se nos ha dado la oportunidad de acercarnos a ellos?

¿Cuál fue el criterio de selección de las autoras que tomarían parte en el mismo, hubo condiciones previas a la hora de presentar los relatos o se dio libertad de creación? Lancé una convocatoria abierta a través de las redes sociales. El eslogan era bastante contundente: “¿Te han dicho alguna vez, como si fuera un piropo, que escribes como un hombre?”. Buscaba narrativa pulp: terror, gore, sexo, ciencia ficción, noir… La convocatoria tuvo una muy buena acogida. En apenas dos meses recibí más de sesenta relatos. A la hora de seleccionar, me fijé en que encajaran en lo que conocemos como pulp, y, por supuesto, en la calidad narrativa.

¿Cuáles serían las claves que hacen que un libro compuesto por relatos de varias autoras, a priori de estilos y trayectorias diferentes, acabe funcionando como una unidad? Todos ellos tienen una calidad literaria innegable. A la hora de editarlo, intenté estructurarlo de manera que siguiera una línea cómoda para el lector: desde el primer relato, de María Fernanda Ampuero, que es de una crudeza brutal, porque además se basa en una situación que puede darse en la vida real, sin elementos fantásticos, hasta el último, un monólogo ácido y contundente de Lucy Leite, nos paseamos por relatos fantásticos y en ocasiones surrealistas, historias más noir, el toque de humor que mete Mika Lobo, y después tiramos hacia el gore, y quizá un terror más clásico, de fantasmas, brujas y hombres lobo.

El género de quien escribe, ¿debería quedar reflejado en su obra? Creo que a lo que debe aspirar cualquier escritor y cualquier artista es a lograr un estilo propio. Cada autor debe aportar visiones diferentes del mundo y enriquecer la narrativa y el arte con su talento. Eso es lo que creo. No creo que haya que ocultar el género de quien escribe, en absoluto. Lo que debemos conseguir es que las mujeres no sean nunca más invisibilizadas por su género. Texto de David Tijero.

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