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Podrías ser tú, ¡sí, tú! Abordando el problema de los refugiados.

Esc Mascotas B

La periodista Elisabeth García-Iborra y la ilustradora Ruth Juan juntan fuerzas de la mano de la editorial Somos Libros para llevar a cabo este proyecto en el que por medio de la creación artística se busca empatizar con los grandes damnificados de todo conflicto, los refugiados. Hablamos con Elisabeth para saber más del mismo.

¿Cómo surge la idea de llevar a cabo un proyecto como este y cuál sería la finalidad última del mismo? A mí me lo propuso la editorial Somos Libros teniendo en cuenta que yo soy hija de emigrantes y emigrante, que viene a ser parecido a ser refugiado. Al final todos salimos de nuestro lugar en busca de una vida digna. También sabían que yo había estado muchos años haciendo reportajes sobre los inmigrantes que arriesgan su vida en el Estrecho, así que tenía las bases para escribir un libro desde la empatía y la información de primera mano. Y la finalidad es exactamente ésa: que recordemos que podríamos ser nosotros los refugiados para fomentar la empatía, la sensibilidad y la solidaridad.

Sobre el proceso de creación del libro, ¿la creación de la historia fue parejo a la de las ilustraciones o fue una vez que la idea y el desarrollo de la historia estaban construidos cuando se complementó con ellas? En primer lugar, yo me documenté sobre situaciones reales que viven los refugiados desde que salen de su país hasta su vida en el campamento, consultando a expertos, a voluntarios y a fotoperiodistas que habían ido allí a documentar cómo viven para que me confirmaran que lo que yo había escrito era absolutamente real. Luego lo contrasté con las escenas de nuestra vida cotidiana, para que aprendamos a valorar lo que tenemos. Finalmente, eso se lo pasé a Ruth Juan por mail, y ella fue mandándonos a todo el equipo editorial su interpretación de mis escenas. Ha sido la traductora de mis pensamientos perfecta.

El desplazamiento forzoso de seres humanos que acaban por convertirse en refugiados es uno de los dramas no resueltos del mundo de hoy día. A priori parece arriesgado elaborar un libro que trate tan delicado asunto y dirigido a un público infantil. Todo depende de cómo se haga, claro. En nuestro equipo hemos trabajado conjuntamente para que el enfoque fuera infantil hasta el punto de que el final lo idearon y dibujaron unos alumnos del Liceo Francés de Barcelona y nosotras sólo tuvimos que darle nuestro estilo. Y también consultamos a profesores, psicólogas y pedagogas para cerciorarnos de que el mensaje era adecuado para ellos. Hemos comprobado que se les puede contar a los niños a partir de los 5 años y lo asimilan con mucha naturalidad y sensibilidad, porque les queda una imagen bonita y un final esperanzador, nada triste.

Es una obligación moral del artista tomar partido con sus creaciones para denunciar situaciones injustas o es una elección personal a la que el artista no ha de verse obligado? Personalmente, va intrínseco a mi vocación. Necesito que lo que escribo sea útil para mis lectores y para conseguir una sociedad más justa en general. Por eso todo lo que investigo, después lo transmito de una forma amena, divulgativa y, si el tema me lo permite, divertida, para que sea accesible para todos los públicos y eso nos permita vivir mejor y tener la conciencia sensibilizada para luchar por que los desfavorecidos también tengan mejores condiciones de vida. Texto de David Tijero.

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