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Buena suerte, Belafonte. Humor “noir”.

Belafonte

Pablo Vázquez y Ricardo López Toledo, escritores y guionistas de largometrajes, firman una hilarante parodia del género negro protagonizada por un detective expeditivo y cerril que tiene su oficina en un parque acuático. El libro contiene ilustraciones de El Otro Samu, More Mero, Conxita Herrero, Nacho García, Joaquín Aldeguer, Fresús Vázquez y Alexis Nolla.

¿Por qué una novela de género negro (o casi)? ¿Os interesan la literatura y el cine de ese tipo? Los estereotipos de la novela y el cine negro son tronchantes. Tal vez la gente no vea mucho humor en “El largo adiós” o “El halcón maltés”, pero sus mismos autores tienen novelas con un sentido del humor retorcido y soterrado como “Adiós muñeca” o “La maldición de los Dain”. El mismo Charles Williams fue un humorista frustrado. Y eso por no hablar de novelas magníficas que han satirizado los estilemas de la novela negra de como “Un detective en Babilonia” de Brautigan o “Pulp” de Bukowski. Sin embargo, nuestra influencia ha sido sobre todo cinematográfica: nos planteamos en lograr una novela que tuviera un chiste por línea de la misma forma que las mismas de los ZAZ o de Mel Brooks. Y una influencia clave en ese sentido: “Cliente muerto no paga” de Carl Reiner.

¿Hay alguna influencia concreta que tuviérais en mente? ¿Os gusta, por ejemplo, Eduardo Mendoza? Por supuesto. “La ciudad de los prodigios” nos parece una novela divertidísima. Continuamente memorizamos párrafos enteros y los recitamos en las ocasiones más variopintas, sólo para provocar la perplejidad del personal.

Este tipo de obras suelen tener una trama intrincada. En este caso no es tan compleja pero si es muy absurda. A pesar de todo mantiene una intriga con cierta lógica. ¿Pensásteis bien el final antes de empezar o hubo lugar a cierta improvisación? La improvisación es el refugio de los mediocres. Todo lo que ocurre en la novela es real, pero maquillado y distorsionado a nuestro antojo. Es decir, es lo que comúnmente podría llamarse un acto delictivo.

En relación a esto, en obras que apuestan por la comedia constante suele ser complicado introducir los chistes sin estorbar a la historia. La obra esta llena de juegos de palabras y situaciones absurdas, ¿fue difícil compaginar esto con la narración sin perder el hilo o el ritmo? Conocemos a Claudio, nuestro protagonista, desde hace mucho muchos años. Él confunde constantemente la literaridad con la metáfora. Es algo que nos ha pasado a todos en algún momento de nuestra vida. Creemos, como escritores, que nuestro mundo ganaría mucho si se invirtiera menos dinero en sanidad y educación y más en la comprensión de los juegos de palabras y las metáforas.

El protagonista, Claudio Belafonte, es un idiota y a veces peligroso, pero resulta entrañable ¿puede que ser que la narración en primera persona propia del género ayude a cogerle simpatía? Me temo que a Claudio le van a hacer escasa gracia estas palabras y que si nos mostramos de acuerdo jamás nos permitirá escribir otro libro sobre sus aventuras. Creemos que Claudio es sagaz, noble, moralmente intachable y profesionalmente admirable, aunque a veces sus métodos sean algo rudos. Estamos hablando de un hombre que sería escapar de estrangular una fuente con sus propias manos sólo para impedir que una población entera se envenene por una partida de agua en mal estado.

Aldeguer

Ilustración de Joaquín Aldeguer

“Los estereotipos de la novela y el cine negro son tronchantes”.

¿Tenéis especial cariño a los parques acuáticos? Los padres de Pablo murieron en uno de ellos cuando él tan sólo tenía siete años. Fueron acribillados por una banda de turistas mahoríes mientras se deslizaban por un tobogán. Fue un suceso particularmente oscuro y sangriento en la historia reciente de las Islas Canarias. Preferimos obviar esta pregunta llena inoportuna llena de odio y mala baba. No sé a qué viene desenterrar tragedias ya superadas.

El nombre del personaje es una variación de uno de vuestros alias, Claudio Buenafuente, ¿hay alguna historia detrás de este nombre? ¿Una historia? Hay toda una vida, la del propio Claudio, que ahora se encuentra felizmente casado y esperando un hijo por gestación subrogada. Por supuesto, antes de eso, mantuvo una febril y constante actividad en foros de Internet y fanzines underground cuyas huellas aún se pueden rastrear. Incluso llego a tener su propia página web y su propio partido político. Pero lo que cuenta Buena suerte, Belafonte son sus años de juventud (relativa). Por cierto, fue idea suya que cambiáramos Buenafuente por Belafonte 1) para proteger la intimidad que usted mismo acaba de desvelar 2) le hacía ilusión que alguien pudiera confundirlo con el famoso músico y actor.

Parece más complicado realizar una novela a cuatro manos  y mantener un mismo estilo que colaborar en un guión cinematográfico ¿cómo os repartisteis el trabajo? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. ¡No sé dónde ha podido leer eso! ¡Ninguno de nosotros tiene cuatro manos y mucho menos la novela, que no tiene ninguna!

Creo que no sois muy dados a repetiros pero al haber creado un universo en esta novela, ¿es posible que volváis a utilizar a este personaje en más aventuras? Mientras que a él le parezca bien, porque repetimos que es imprevisible, nos gustaría seguir glosando y reivindicando la figura de Claudio en España. Él tiene escritas numerosas novelas sobre un sinnúmero de aventuras y muy poca gente lo relaciona con la caída de la Dictadura, el golpe de Estado o a la victoria de la rubia Sonia en el programa El Bus. Dependiendo de la acogida de esta novela y del estado de ánimo del propio Claudio continuaremos por esta vía o haremos algo completamente diferente.  Texto de Roberto González.

Buena Suerte Belafonte, firmado por Pablo Vázquez y Ricardo López Toledo y con prólogo de Juan Carlos Ortega, está editado por Maese Gato y puede encargarse en casi cualquier librería o a través de Internet a través de Amazon o la web de la Casa del Libro.

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