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Jorge Drexler. Reto Superado.

Drexler

Jorge Drexler acaba de presentar el decimotercer disco de su carrera. Un trabajo titulado Salvavidas de hielo y en el que, junto al productor Campi Campón, se han enfrentado al reto de realizar un disco únicamente con voz y guitarra. En esta ocasión, el polifacético artista uruguayo ha contado con la colaboración de las cantantes Julieta Venegas, Mon Laferte y Natalia Lafourcade y a principios de Octubre comenzará la gira de presentación que le llevará por Sudamérica antes de llegar a Bilbao el próximo 2 de Noviembre, donde estará tocando en el teatro Arriaga.

Empecemos hablando de tu nuevo disco Salvavidas de hielo, donde de nuevo has vuelto a contar con Campi Campón en la producción lo que supongo que te dará una cierta tranquilidad… Sí, en cuanto a los resultados técnicos sí, pero un disco nunca es una experiencia tranquila porque siempre son muy grandes las incertidumbres. Trabajando con alguien como Campi tienes la garantía de que las ideas van a llegar al mejor puerto posible, pero “tranquilo” no es el adjetivo que usaría (risas). Teníamos un desafío muy grande de no utilizar más instrumentos que guitarras en el disco lo que nos ponía unos límites que varias veces estuvimos a punto de traicionar pero al final dijimos “no podemos hacerlo” y estoy muy contento de haberlo hecho así.

Si fuera un proceso tranquilo igual sería aburrido ¿no? No, hay cosas tranquilas que no tienen que ser aburridas pero en este caso, como te decía, el desafío era grande. Por ejemplo, trabajamos con cinco percusionistas que cada vez que venían nos odiaban un poquito, porque les quitábamos sus instrumentos habituales y les hacíamos tocar con la guitarra que es un instrumento raro para percutir. Pero al final como decía Stravinsky “Cuanto más se limita uno, más se libera” y, finalmente, esos límites que pusimos determinaron nuevos territorios que no conocíamos.

Eso es cierto porque, a pesar de que debería ser un disco muy básico, el resultado es un trabajo experimental con nuevos sonidos… Sí, es que yo he usado toda mi vida guitarras pero nunca como instrumento de percusión, no sé si hacía falta hacerlo, pero a mí me dio curiosidad y funcionó porque el espacio sonoro con el que trabajas es muy restringido y tienes que ingeniártelas mucho para conseguir los mismos resultados.

Y por cierto, ¿cómo surge esa idea de hacer un disco utilizando sólo guitarras? Me gusta la metáfora de que haya una sola fuente de sonido y que sea justamente un instrumento que me ha acompañado toda mi vida, pero no tratado de la manera tradicional. También me gustan los límites porque en esta época en que ya tenemos acceso a todo, el límite es un desafío que sube la apuesta y es algo que me gustaba para hacer un disco.

En Salvavidas de hielo has contado con la colaboración de grandes cantantes como Natalia Lafourcade, Julieta Venegas o Mon Laferte. ¿Esas colaboraciones surgen o se buscan? La verdad es que surgen. Una semana antes de ir a México todavía no teníamos confirmadas las colaboraciones de estas maravillosas cantantes. Las tres son amigas de diferentes épocas, Julieta desde hace muchos años, a Natalia la conocí hace unos cuatro años pero hemos interactuado varias veces juntos y a Mon la conocí en el proceso de grabación, e incluso un poco antes, porque ella en una canción suya citaba una canción mía, me pareció un gesto muy lindo, la escribí para agradecérselo y un día la propuse que viniera a cantar conmigo y, a partir de ahí, nos hemos hecho amigos.

Hablando de la temática de las letras, encontramos muchas canciones de amor pero no abandonas la temática social en temas como Movimiento… Sí, pero fíjate que el otro día estuve mirando cuantas de las once canciones son de amor, porque recién estoy conociendo el disco hablando de él en las presentaciones, y la verdad es que hay menos canciones de amor de las que yo pensaba porque sólo hay tres. El amor es un sentimiento como los demás pero que ocupa mucho espacio en el repertorio de la música popular, pero es cierto que, como tú dices, hay otras cosas sobre la que se habla como en Movimiento que toca el tema de las migraciones pero no explícitamente desde una perspectiva política, sino de una manera más antropológica aunque, finalmente, acabe siendo política también.

“El amor es un sentimiento como los demás pero ocupa mucho espacio en el repertorio de la música popular. En este disco se toca por ejemplo el tema de las migraciones pero no desde una perspectiva política, sino de una manera antropológica”.

¿Podría ser una especie de segunda parte de La milonga del moro judío? Sí, son canciones emparentadas, desde luego. Pero también está emparentada con una charla TED que di en Vancouver hace unos meses y en la que hablaba sobre este tema.

También encontramos el necesario agradecimiento a Joaquín Sabina… Así es, un poco tardío porque tenía que haber escrito esta canción antes, pero uno no escribe cuando quiere sino cuando las cosas salen y uno no escribe acerca de lo que quiere sino acerca de lo que puede. Joaquín me cambio la vida en muchos aspectos, desde el punto de vista personal y artístico mi vida hubiera sido muy diferente si no hubiera seguido su consejo.

En Telefonía das las gracias a las telecomunicaciones. ¿Qué piensas sobre las redes sociales, las ves necesarias o crees que son un peligro? Son herramientas y, como todas las herramientas que fabricamos, son necesarias y peligrosas al mismo tiempo, lo mismo un martillo que una red social. Lo importante es ser consciente de que lo que nos define en parte como seres humanos es la utilización de esas herramientas que hemos tenido a lo largo de toda nuestra existencia. Lo que hay que tener claro es que la responsabilidad de las cosas que hacemos es nuestra, pero tener miedo a las redes sociales es como tener miedo a un cuchillo, que lo puedes usar para comer, para operar a alguien o para matar…cada uno hace con las redes sociales lo que le dicta su persona. A mí me ha traído muchas alegrías porque vivo lejos de mi país Uruguay y estar conectado con mi familia es algo que valoro muchísimo. Pero yo casi nunca tengo una visión lineal o unidimensional de las cosas y por eso inmediatamente después de Telefonia hay una canción que se llama Silencio que habla de la sobreestimulación a la que estamos sometidos y la importancia del silencio en esa circunstancia.

Supongo que estarás con ganas de presentar estas nuevas canciones en directo… Tengo muchas ganas de tocar, llevo un año muy concentrado en el disco y ahora ya me apetece mucho salir a la carretera, a mí me hace enormemente feliz tocar. Además este año, no me preguntes por qué, pero las perspectivas de la gira vienen mejor que nunca: empezamos la gira por el cono sur y ya tenemos prácticamente cerrados los conciertos de Uruguay, Chile y Argentina e incluso hemos tenido que agregar fechas en muchos lugares y después venimos a España con conciertos como el del Arriaga que es un teatro que me encanta y al que me encanta volver.

¿Te gusta tocar en Euskadi? A mí me encanta ir allí y me encanta el público vasco, que tiene una actitud muy respetuosa durante el concierto y muy afectuosa después; si no los conoces piensas que son gente tímida, pero el calor que se transmite después es muy explícito… es una gozada tocar en el País Vasco. De hecho Borja Barrueta, el batería que llevamos, es de Getxo y va a dormir en su casa, la verdad es que estamos todos muy contentos. Texto de Sergio Iglesias.

 

 

 

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