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Toc Toc. ¿Qué me pasa, doctor?

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Esteve Ferrer dirige y protagoniza, junto a un amplio elenco, una obra en clave de humor acerca de diversos pacientes que sufren Trastornos Obsesivo-Compulsivos. Un auténtico fenómeno teatral allá donde se estrena que también se ha llevado al cine.

La función se basa en una obra francesa de Laurent Baffie, ¿es una adaptación fiel? No, la verdad es que ha habido una grandísima labor de adaptación ya no solo en el texto sino también en la puesta en escena. La obra tiene un humor muy francés. Lo adaptamos un poco, aunque sin localizarlo demasiado. Es bastante universal. Pero sí le dimos un tono más latino, más mediterráneo.

Sustituiste a Javivi en uno de los papeles y ya te has quedado como parte del reparto. ¿Es complicado hacer a la vez de intérprete y director? Muy, muy al principio Javivi tuvo un percance de salud y tuve que sustituirle provisionalmente, pero al final ha sido durante casi nueve años. En la Aste Nagusia de Bilbao comenzamos la novena temporada. Lo llevo bien. Una de las bazas es que mis pobres compañeros me sufren cada día pero a la vez agradecen que esté ahí una persona que sabe lo que tiene que tener este espectáculo para que no decaiga. La función está igual de fresca y salimos todos los días a jugar igual que el primer día. La responsabilidad cae sobre mí, soy el padre de esta criatura y tengo que tirar del carro.

¿Qué cuentas del resto de los actores? Han ido cambiando, lo que pasa es que el último reparto ya lleva tres o cuatro años. Algunos se han ido jubilando y a otros les hemos tenido que sustituir por la edad. La función está tan bien armada de texto y puesta en escena que una sustitución se hace muy fácil. Con el éxito de Toc Toc todo el mundo se ha querido acercar. Cada sustitución ha sido del mismo nivel o incluso superior a la anterior. Ha sido siempre muy fácil encontrar actores para la obra.

El 6 de octubre se estrena la adaptación cinematográfica de Toc Toc, dirigida por Vicente Villanueva. Esto habla bien del éxito de la versión española de la obra, porque en Francia no se ha llevado al cine. Sí, es la primera película basada en el texto original. Cuando Baffie vino al fin a verla a España estaba entusiasmado con la versión y entendió el por qué de su éxito, porque le habíamos dado una vida que no tenía la versión francesa. A partir del sexto año en España nos encontramos con que más y más gente venía a verla. Después vino también el éxito de la versión argentina y finalmente se ha trasladado a otras partes de Europa. Por fin una versión española, aunque sea de un original francés, de una obra teatral se lleva al cine, cuando suele suceder al revés, que el teatro adapte éxitos cinematográficos.

Dado que vuestra versión es un tanto libre, ¿fue difícil tratar con humor el tema de los trastornos obsesivo-compulsivos sin que pudiera resultar ofensivo para los que los padecen? En ningún momento nos reímos de la enfermedad ni de los enfermos. Nos reímos con las situaciones y los equívocos que pueden provocar seis enfermos con esas patologías juntos en un mismo lugar. Es un humor muy blanco y muy terapéutico porque lo que estamos poniendo encima de la mesa es que hay una serie de personas en esta sociedad que tienen un problema y que les es muy complicado sobrellevarlo en su vida diaria. Han venido muchos pacientes de TOC que nos han dado las gracias porque ven reflejado su sufrimiento en la obra y también lo que provocan a los demás. Y los que no lo padecen les dejan de ver como bichos raros y empiezan a verlos como personas que tienen un pequeño problema. Y todo ello a través del humor.

¿Has aprendido mucho sobre los TOCS? Muchísimo. Además de aprender los he empezado a sufrir. Pero sobre todo he aprendido mucho de la comedia y de la reacción de la gente. Ahora que estoy a punto de estrenar un gran musical en Madrid como es La familia Addams he aprendido mucho de los mecanismos de la comedia. Como actor me ha dado una experiencia brutal de los tempos que se necesitan, de las reacciones del público, de medirte a ti mismo y a los demás.

¿Cómo fue la reacción en el Euskalduna? Ya estuvisteis en Aste Nagusia y os han pedido que volváis. La reacción ha sido estupenda en todas partes. Nosotros creíamos que iba a gustar pero llevamos mucho tiempo como en una burbuja, en Madrid, y podría ser que en otra parte se recibiera de una manera diferente y que la gente se creara demasiadas expectativas y le decepcionara. Pero no ha sido así en absoluto. No sólo en Bilbao sino en Santurce y Donostia la función fue de menos a más. El boca a oreja que ya funcionó en Madrid en su momento también funcionó en Bilbao. Ya desde el segundo día hablamos con los responsables del Euskalduna de que había que buscar otra fecha para volver porque se había quedado mucha gente en la calle. Texto de Roberto González.

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