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April 26, 2017

Havalina. Reinventando la nostalgia.

Havalina

Havalina vuelve con Muerdesombra, un álbum revolucionario dentro de su trayectoria en el que los sonidos de décadas pasadas se mezclan con las siempre personales guitarras de la banda madrileña. La atmósfera electrónica de su último trabajo promete directos en forma de travesía sonora y una fuerza escénica que sigue tan viva como sus inquietudes.

 ¿Qué significan quince años de carrera?

En el caso de una banda como Havalina, donde no nos da para vivir de ello, significa que siempre nos hemos llevado muy bien y nos ha hecho muy felices pasar tiempo juntos viajando y tocando, y nos apasiona cómo la música toma forma cuando está entre nosotros. Hacemos un muy buen equipo de trabajo, donde cada uno de nosotros tiene funciones propias. Somos una maquinaria muy bien engrasada.  

En vuestro último trabajo podemos encontrar claras referencias al sci-fi, ¿qué os ha hecho retroceder hasta la estética de una década como los 80?

Ha venido por varios sitios. Por una parte, a la hora de escribir las letras de las canciones, buena parte de la inspiración vino a través de libros de ciencia ficción y fantasía. Por otra, desde hace un tiempo venía estando muy fascinando por un sintetizador en concreto, el Roland Juno, y por toda la música hecha con él: mucha de ella la encuentras en la música de los 80. 

Por último, todos nosotros somos hijos de los 80. Una de las películas favoritas de toda la banda, y casi diría que de toda nuestra generación es Blade Runner. Y si piensas en esa banda sonora, y en ese ambiente oscuro y nocturno, hay mucho de eso en nuestro último disco. 

 ¿Podríamos decir que ya queda poca música que no sea electrónica?

Creo que la primera diferencia que deberíamos plantearnos aquí es dónde está la línea que separa la música electrónica de la que no lo es. En el caso del último disco de Havalina, la diferencia está en que mucho de lo que antes tocábamos con una guitarra o bajo eléctrico, ahora lo tocamos con un teclado. ¿Es menos electrónica una guitarra eléctrica enchufada a 10 pedales que un teclado sintetizador?  Yo tampoco lo tengo tan claro. Lo que sí ha cambiado en Havalina es el concepto de cómo están compuestas y arregladas las canciones. Tienen menos dinámicas, buscan inducir más al trance, y son menos violentas. Pero esto podríamos haberlo hecho completamente con instrumentos acústicos, no sé si me explico. Y eso sí que se parece un poco más al concepto de la música electrónica.

Una vez escuché decir a mi mujer, que le da clases de inglés a un reconocido arquitecto, que él siempre decía que en el arte existe un “Péndulo” que hace que nos movamos cíclicamente, habitando primero un lugar para poco tiempo después pasarnos al extremo opuesto. Ejemplo de ello es que hace 10 años lo que más se llevaba en España eran las guitarras acústicas y los ukeleles. Te lo dice uno que tocaba la guitarra en Russian Red. Ahora hemos vendido nuestros ukeleles para comprarnos un sintetizador… no sé dónde andaremos dentro de otros 10 años, pero imagino que no estaremos exactamente aquí. 

En todo este proceso de seguir a la corriente, o de ir a tu bola, he de admitir que es una de las pocas veces que en Havalina hemos dado un giro que de algún modo se parece a la corriente principal. En la época que todo el mundo hacía neo-folk americano, nosotros hicimos Imperfección (que es algo así como nuestro disco más rabioso, duro y de poso noventero) y más o menos siempre hemos hecho un poco lo contrario a lo que se estaba haciendo. Ahora mismo estamos ofreciendo un directo de 2 horas, con extensas partes instrumentales, enlazando canciones con interludios instrumentales, hasta el punto de que el oyente poco familiarizado suele no saber dónde acaba una y empieza la otra. Es bastante lo contrario de lo que escuchas cuando vas a los tan populares festivales, que ahora mismo parecen ser el epicentro de la “industria musical”. No hacemos canciones para que la gente las coree, sino para que se emocionen escuchándolas, que les muevan cosas por dentro. 

 En vuestro último álbum destacan unos marcados sintetizadores ¿Cómo se originó la inclusión de nueva instrumentación en Muerdesombra?

Es parte del juego. Después de 15 años y 8 discos, te planteas romper cosas, tomar decisiones arriesgadas. Soy un apasionado del sonido, siempre estoy buscando nuevas formas de vestir las canciones. Los sintetizadores ofrecen unas posibilidades sónicas infinitas, así que supongo que era cuestión de tiempo que llegásemos aquí. 

  ¿Han cambiado vuestros referentes o siempre tuvisteis algo con la electrónica?

Se han ampliado bastante en los últimos años, pero siempre hemos tenido algo con esta forma de hacer música. Para mí, el disco al que más se parece este último disco, o en el que yo he pensado más, era al Disintegration de The Cure. Que es como un disco de canciones, completamente tocado, pero con un concepto que podría considerarse como de música electrónica. 

Lo que sí es verdad que ha cambiado mucho en este disco es lo que no queríamos hacer: no queríamos hacer rock duro y noventero. Eso ya lo hemos hecho mucho en nuestros últimos discos, y al menos para mí, era muy importante salirme de ahí.

  Habéis mantenido la intensidad rebajando la distorsión y los ambientes cargados, ¿Cuál es entonces el secreto de Havalina?

Supongo que sería algo así como la libertad artística por encima de todo. El compromiso con hacer algo que pensamos que es original y distinto, huyendo de los clichés y los lugares comunes, que suelen ser los que mejor funcionan con el gran público. 

La intensidad creo que es inevitable en esta banda. Incluso si un día nos da por hacer un disco completamente acústico, estoy seguro de que sería igualmente intenso. Nos gusta mucho la música emocional, en sus múltiples formas. Es lo que más nos ha movido desde siempre. 

  ¿A dónde conduce esta nueva claridad en el sonido?

Curiosamente, y a pesar de lo que comentaba sobre la reducción en la dinámica de las canciones de nuestro último disco, los directos que estamos ofreciendo tienen ahora más dinámicas que nunca. Es el directo más orientado a los verdaderos melómanos que hemos ofrecido nunca. Viajamos por muchos lugares distintos, y el concierto se termina convirtiendo en una experiencia conjunta, más que en una simple acumulación de canciones. Estamos teniendo críticas súper bonitas y positivas de nuestros últimos conciertos. La gente sale en general bastante flipada, porque les estamos ofreciendo algo que va más allá de simplemente tocar nuestro disco en directo. 

El disco, sin embargo, ha sido gestado más como en un laboratorio. En este sentido sí que sería parecido a lo que solemos llamar música electrónica, puesto que hay mucho más trabajo en casa y en el estudio que en el local de ensayo. 

  ¿Cuando cambian los sonidos, cambian también los públicos?

En el caso de Havalina creo que no. A pesar del giro en el sonido de la banda, la identidad/intensidad de la propuesta se mantiene intacta. Yo no veo este cambio como giro de 180º ni nada parecido, lo veo más como el siguiente peldaño natural en el crecimiento de esta banda. 

Nuestro público sigue teniendo más o menos el mismo perfil. Imagino que hay quien se baje del carro y quién se suba, esto es normal. Pero la esencia de la propuesta y de la manera de sentirla por parte del público, creo que sigue siendo la misma. 

  ¿Os consideráis un grupo “de sala”? ¿Por qué?

Sí, nos consideramos un grupo de sala. Pero no por el recinto en sí (también nos encanta tocar en auditorios y en recintos al aire libre) sino más bien porque simplemente no solemos ser programados en festivales grandes, y nuestra relación con nuestros fans se ha construido más desde la cercanía de los conciertos en salas. Digamos que es el medio que hemos podido colonizar y dominar. Esto que estamos haciendo de tocar 2 horas seguidas, de plantear una especie de travesía por el espacio, el desierto y el océano a nuestros oyentes, es algo que no podríamos hacer en festivales.

  ¿Qué necesita Havalina para seguir otros 15 años con la misma pasión?

Ésa es una buena pregunta, que yo mismo me hago constantemente. Supongo que en primer lugar necesita que todos los que formamos parte de esto sigamos creyendo en ello, y que nos siga haciendo felices pasar tiempo juntos tocando y viajando. Y también, en el caso de Havalina, supone encontrar la manera, día a día, de compaginar a la banda con el resto de nuestras vidas sin desfallecer en el intento. Esto último es especialmente difícil a veces. Mucha gente no comprende que recorrer España de arriba a abajo con cada disco, tocando en salas de pequeño y mediano aforo, es cansadísimo y no necesariamente rentable. Además, en el caso de Havalina, somos nosotros los que conducimos, cargamos, descargarmos, vendemos el merchandising, etc en la mayoría de casos. Y eso, cuando te vas haciendo mayor, el cuerpo no te da para tanto, y las otras responsabilidades acucian, cada vez es más difícil de mantener. Por eso ponemos tanto empeño en hacer cosas que nos motiven a nosotros, y en tener un objetivo fijado y una causa por la que luchar. En este caso la causa sería poner nuestro pequeño granito de arena para que la música de este país no se quede sólo en “bombo a negras” y estribillos coreables.  Texto de Janire Goikoetxea.

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