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Flavita Banana. Humor frente al desamor.

33 multitud

Flavia Álvarez, más conocida como Flavita Banana, es una dibujante de Oviedo con muchas cosas que decir, de ahí que sus viñetas contengan textos memorables. En “Las cosas del querer” muestra su afilada visión sobre las relaciones, las rupturas y las contradicciones de la vida en pareja.

Tus personajes no tienen ojos y aún así son tremendamente expresivos, en gran parte por la forma de sus bocas. ¿Cómo llegaste a ese estilo de dibujo?

Supongo que conseguir que sean expresivos sin ojos ni cejas era cabezonería mía, me obliga a que la postura o el gesto del personaje sea muy expresivo. Te digo, no hay un motivo más que el reto. Quizá también al no ponerles cara parezcan más neutros o serios, y así nadie se pare a pensar quién son ni nadie se encariñe con ellos, porque no son importantes. Me interesa que se entienda el mensaje de fondo, no crear un personaje. No recuerdo en qué momento pasé a hacerlos así de sencillos, no fue una decisión meditada. Ahora mismo es la primera vez que pienso en por qué no tienen ojos.

Tu trabajo es moderno y clásico a la vez. Hablas de verdades universales y hablas de Sempé y Quino como fuentes de inspiración. En la parte gráfica, ¿eres más de métodos tradicionales? Por la línea gruesa entiendo que trabajas con pincel o rotulador-pincel…

Sí, es un pincel-rotulador, un pincel en cuyo mango va un cartucho de tinta china. Primero imagino muy claramente cómo será el dibujo, y luego directamente con tinta lo hago. Si sale mal, cojo otro papel y lo hago de nuevo. No siempre la cabeza y la mano se comunican bien, es curioso. El dibujo siempre tiene que estar en medio de un A5 o un A4 blanco y nuevo, un poco satinado es mejor. Si el dibujo es un poco más complejo o tiene fondo lo trazo un poco en lápiz antes, porque me gusta dibujar pero no perder el tiempo.

Gran parte de tus gags se basan en las contradicciones, ¿son lo más habitual en las relaciones o en el ser humano en general?

Creo que sí, y que esa es la gracia de la vida. Imagínate que alguien es extremadamente coherente, que ha declarado sus principios y es muy firme en ellos, que no comete errores ni se aventura en los contrarios. Menuda vida triste. Además piensa que para una idea no hay un contrario, hay miles. Si te mantienes en una sola te pierdes muchas facetas de la vida. En el amor es más evidente y sobre todo efectivo a la hora de de hacer chistes: la fase en la que el amor es total, entregado y correspondido al 100% es real pero brevísima. La fase donde hay peleas, dudas, breves desenamoramientos, hasta odio, es la que está viviendo más gente ahora mismo. Y no te digo el desamor, eso lo ha vivido todo el mundo.

Aunque tu visión no es del todo optimista sí que logras sacar humor y cierta esperanza de todas las situaciones ¿esa es también tu actitud ante la vida?

Sí. Suelo decir que cada día es una pequeña vida, así que sea lo que sea que me ocurra, por mas ruin que sea, a la mañana siguiente despierto optimista, con un enfoque práctico y decidida a arreglar lo que se pueda. También creo que ayuda ser capaz de reírse de absolutamente todo, a solas con uno mismo incluso. No me gusta el lamento, el victimismo, los paseos por el abismo y la pena. Me cuesta mucho hablar o lidiar con gente que se ha instalado en la tristeza o que se regocija en ella (salvo que haya un problema médico de depresión, ahí lo encaro de otra forma), porque tendré tendencia a aportar soluciones, mientras que la otra persona no quiere salir de su sofá de lamentaciones, sólo que la escuchen y cuiden. No me parece mal, pero no soy la más indicada para estar cerca.

¿Te parece que el humor debe servir para denunciar?

El humor puede ser más efectivo que la violencia o una actitud desafiante y enfadada. El humor inteligente, claro, el humor que permite al lector sentirse orgulloso de haber entendido el chiste, y que sepa que no todo el mundo es capaz de entenderlo. Me explico: estar enfadado frente a una injusticia es natural, pero reaccionar inmediatamente con ese odio sólo hará que la parte contraria se reafirme, se sienta superior porque tiene enfrente a alguien impulsivo. El odio puede dejarse reposar, analizarlo y entenderlo puede llevarte a entender su mecanismo y ahí tienes el poder: podrás hacer humor de ello. Harás un humor en el que denunciarás el tema, usando los mecanismos que usa tu enemigo, por ejemplo. Le estarás poniendo en evidencia, en ridículo, pero no se atreverá a contrariarte porque quiere seguir demostrando que es inteligente.

En una entrevista decías que practicas el feminismo ‘de sentido común’. ¿Por qué añades esta acepción?

Perfecto, es justo el ejemplo de lo que digo más arriba: sí, suelo decir que hago humor sobre el “feminismo de sentido común”. Esa expresión es algo inexistente: todo feminismo es de sentido común. Pero al añadirle el epíteto, la gente se ve obligada a estar de acuerdo, porque todo el mundo defiende tener sentido común. La expresión en sí es un chiste y a la vez una denuncia. Y mira, es efectivo.

09 llorar como un hombre

 “El humor puede ser más efectivo que la violencia o una actitud desafiante y enfadada. Estar enfadado frente a una injusticia es natural, pero reaccionar inmediatamente con ese odio sólo hará que la parte contraria se sienta superior porque tiene enfrente a alguien impulsivo. Con el humor le estarás poniendo en evidencia, en ridículo, pero no se atreverá a contrariarte porque quiere seguir demostrando que es inteligente”. 

No soy muy partidario de la etiqueta del cómic femenino y pienso que es preferible unir a diferenciar, pero en parte puedo entender que se use porque algunas obras por su orientación o temática tal vez encuentren más público entre las lectoras . En tu caso hablas desde el punto de vista de la mujer pero casi siempre tratas temas que nos afectan a todos como seres humanos. ¿Es algo que buscas conscientemente o lo personal a veces lleva a lo universal?

Eso sí fue premeditado, siempre quise hacer humor sobre lo universal, lo que nos afecta a todos. No sobre mis cosas, ni como mujer ni como persona (un ejemplo, llevo muchos tatuajes y podría hacer mil chistes sobre ese tema, pero no me parece algo universal). A la vez nunca me sentí 100% mujer, por lo menos en el concepto de mujer por desgracia socialmente extendido. Así que no creo que hable desde el punto de vista de una mujer. El personaje que aparece es una mujer y eso es de nuevo cabezonería, quiero que hombres y mujeres y toda la gama entre ellos se identifique pese al género de los personajes. Cada día brindo un poco porque lo estoy consiguiendo. Los medios han querido meterme en el saco de la ilustración femenina para simplificar o para vender más, pero me niego a ello. Y como dije antes, frente a este error general no voy a gritar ni pegar, sólo seguiré haciendo mi trabajo.

¿Cómo y cuánto trabajas los textos de tus viñetas?

Sólo en la cabeza, de forma obsesiva y a lo largo de todo el día. Espero llegar algún día a controlar mi mente y poder pensar sólo de 9 a 5, pero de momento las ideas llegan a cualquier hora. Los momentos de más clarividencia son justo antes de quedarme dormida, lo que hace que pegue un brinco y anote la idea; o mientras juego a un juego de bolitas en el móvil, es algo patético pero mientras juego a eso por algún motivo en mi cabeza logro dejar un solo pensamiento y trabajarlo bien. Cuando ya tengo una idea interesante pienso en la frase, muy corta y clara. Ese proceso es muy agradable. Luego dibujarlo y escribirlo es orgásmico.

Has realizado trabajos de ilustración pero creo que te sientes más cómoda con el añadido de los chistes escritos. Entre la ilustración, el cómic o el humor gráfico, ¿te sientes más cerca o tienes más interés por alguno de esos campos? ¿Qué crees que harás en el futuro?

Qué interesantes están siendo tus preguntas. La ilustración clásica la hago muy poco, pero es un placer y un ejercicio durísimo. El cómic es mi talón de Aquiles, quiero ser capaz en el futuro de hacer uno sin hartarme en seguida de los personajes. El humor gráfico es como bañarse en una piscina caliente, poco profunda y en pelotas. Es lo más agradable del mundo, pero sabes que estar allí para siempre no tiene mucho sentido y además estás sola. Eso es algo que nadie me dijo al empezar: que te hace muy feliz pero estás jodidamente sola. No me imagino haciendo esto el resto de mi vida, por lo menos en el formato actual. Creo que el mensaje toma cada vez más fuerza y que puede aplicarse a otras artes como la escritura, el cine. Eso me gustaría hacer, extenderme a otros formatos.

Te has incorporado a Orgullo y Satisfacción, publicación que desgraciadamente está llegando a su fin. ¿Eras seguidora del trabajo de tus compañer@s en esta revista?

Era seguidora sobre todo de Paco Alcázar y Miguel Brieva. Desde que me dedico a esto no leo mucho humor gráfico porque tengo miedo de que me influencie inconscientemente y haga pseudo-copias involuntarias. Creo que lo bueno de la revista es que hay estilos varios y eso hace que difícilmente un chiste se me pueda colar en la recámara, porque no tocamos los mismos temas. Y creo que es bonito saber con tiempo que algo va a terminar, es como mirar fuegos artificiales, son preciosos, excepcionales y tienen un fin. Además da un plus de orgullo a los suscriptores, que podrán alardear cuando sean viejos de que ellos nos mantuvieron en la medida de lo posible. Sé suscriptor, sé héroe.  Texto de Roberto González.

19 tacones maquillaje

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