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La Escuela Bruguera, según PABLO VICENTE.

Pablo Vicente

Libros // En “Auge y caída de una historieta” Pablo Vicente disecciona las obras y las vicisitudes que rodearon a la editorial que hizo populares a personajes como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, El Capitán Trueno, Superlópez, Anacleto o Esther, por nombrar a algunos de los más conocidos. Sirva este test como aperitivo del enciclopédico conocimiento que demuestra en este ensayo sobre la Escuela Bruguera, una de las más populares de la historia de nuestro cómic…o , mejor dicho, de nuestros tebeos.

 

-¿Puedes citar alguna anécdota interesante que te haya sorprendido al documentarte para el libro?

Tal vez lo más divertido fue descubrir que el colectivo anarquista que luchó por salvar la editorial tuvo que hacer una alianza temporal con Ruiz Mateos. Los trabajadores querían o mantener la empresa en pie o conseguir unas indemnizaciones de despido justas. Los dueños de la empresa decían que las dos opciones eran imposibles porque Bruguera no valía absolutamente nada. Gracias al interés de Ruiz Mateos en comprar Bruguera, el sindicato demostraba que la empresa tenía mucho valor.

-¿Cuáles son los personajes o series más desconocidos y reivindicables de la Escuela Bruguera?

Los más desconocidos son curiosamente los más recientes. Es difícil quedarse con unos pocos. Te diría sobre todo Atasco-star, de Rafael Vaquer y Alfonso López, que fue una serie que duró poco tiempo, pero era tremenda. También me parece sorprendente Hotel Mediaestrella, de Jaume Rovira (el de Segis y Olivio, traperos de alivio). Era muy imprevisible, rompía a menudo la cuarta pared.

-¿Y entre los autores?

Hay que reivindicar mucho a Martz-Schmidt (el profesor Tragacanto, Deliranta Rococó…). El día que se reediten sus cómics hechos a partir de los 70 la gente no se va a creer de lo que era capaz. También creo que el primer dibujante del Capitán Trueno, Ambrós, era una persona con muchísimo talento y que todavía hoy sigue infravalorado.

-¿Cuáles son tus favoritos personales?

Para mí serían Vázquez (la familia Cebolleta), Jan (Superlópez), y el guionista Víctor Mora (el Capitán Trueno). Víctor Mora es otro autor al que no se le tiene la admiración que merece.

-¿Qué obras te parecen las más graciosas?

Yo apostaría por Ibáñez y Vázquez. Son los que mejor han aguantado el paso de los años. Te lees algunas de sus páginas más antiguas y ésas también funcionan, sus ocurrencias siguen sorprendiendo todavía.

-¿Y las más destacables a nivel artístico?

La editorial Bruguera fomentaba que se hiciese un material para el gran público: guiones eficaces y dibujos legibles. Por eso es difícil encontrar en Bruguera lo que se suele considerar “arte”, entendido como esos trabajos experimentales que rompen moldes… pero que a veces cuesta aceptar en un primer momento. Tal vez lo más artístico que publicaba Bruguera eran las páginas de Nicolás (la Gorda de las Galaxias), o las historias de Martz-Schmidt, como su doña Urraca o Deliranta Rococó.

-¿Alguna que te parezca menos interesante?

Sería muy duro señalar a alguien en concreto. En general, lo que menos me gusta es lo que se sale del tono de una revista. Si es una revista de humor, me dejo para el final las historias de dibujo serio.

-Aparte de los autores, ¿qué nombres propios fueron importantes en la historia de Bruguera?

De nuevo, es muy difícil destacar sólo a una persona, pero en este caso hay cierta justicia en reivindicar el trabajo del editor Rafael González. Fue periodista, escritor, humorista… y jefe de todos los dibujantes, que es lo que le hizo tan odiado. Hay mucha confusión con él. Por ejemplo, hay quienes creen por error que censuraba historietas. Al contrario, él fue el principal responsable de dar personalidad a las revistas, de dar las directrices a los dibujantes con las que se volvieron tan populares.

-Ibáñez es uno de los dibujantes más conocidos, ¿qué parte de su ingente obra te parece más destacable?

13, Rúe del Percebe me parece el cómic por el que Ibáñez pasará a la historia. No sólo el concepto es muy original todavía, sino que además dibujar esa página durante años sin que los lectores se aburriesen es algo que sólo puede hacerlo un genio.

-¿Crees que la influencia de la escuela Bruguera puede rastrearse en algún cómic actual? Si es así, ¿en cuáles?

El jueves sería la más obvia: humor accesible para el gran público, con personajes muy estereotipados, etc. En realidad, como el estilo de Bruguera era despreciado en los 80 y 90 entre los autores de cómic jóvenes (era lo comercial, el mainstream contra el que luchaban), su influencia actual en las librerías es más bien escasa. Al contrario, son los autores marginales los que siguen reivindicando su legado sin complejos. Lo ves fácilmente en los fanzines y en la autoedición, como en los cómics del colectivo Malavida o en la revista Amaníaco.

-El título habla de “auge y caída”, ¿es posible reproducir de alguna manera el modelo Bruguera de cómic barato y popular hoy en día?

En este país tenemos muchos lectores interesados en el cómic popular. Es gente que consume mucho cómic de superhéroes, manga y este tipo de historias de género que busca más el entretenimiento que el reconocimiento de la crítica. También hay muchos dibujantes maravillosos que dibujan este tipo de cómics para editoriales extranjeras. Lo que no hay es una editorial que apueste por este tipo de cómic producido en España. Creo que es cuestión de tiempo que una empresa coja el testigo de Bruguera.

-¿Por qué un prólogo de Carlos Areces?

Carlos Areces se ha hecho famoso como actor, pero además es un grandísimo dibujante de cómics y uno de los mayores coleccionistas de Bruguera en España. Yo sólo me lo imaginaba a él para el prólogo. Le estoy muy agradecido de que lo escribiera, porque le quedó un texto precioso.

-¿Qué otra bibliografía (o documentación audiovisual) podemos consultar para saber más de Bruguera? ¿Y qué tebeos fácilmente encontrables hoy en día?

Lo mejor serían los libros de Antoni Guiral, como por ejemplo Cuando los cómics se llamaban tebeos y Los tebeos de nuestra infancia. Estos son los más famosos, pero todos son recomendables. Una pequeña rareza que merece la pena ir a pedir a la librería es Raf. El ‘gentleman’ de Bruguera, de Jordi Canyissà. Es muy interesante ver cómo la vida de un dibujante que siempre había parecido un secundario (el autor de Sir Tim O’Theo) explica muy bien la historia del cómic nacional. Si me preguntas por lo audiovisual, te recomendaría mucho Historias de Bruguera.

El catálogo de tebeos de Bruguera lo mantiene con vida Ediciones B con reediciones de Mortadelo, el Capitán Trueno… Imagino que a estas alturas lo tiene todo el mundo ya, pero el integral del 13, rúe de Percebe es de lo mejor que se puede uno llevar a casa.Texto de Roberto González.

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