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León Benavente. La madurez perfecta.

LB

Hace cuatro años fue una reunión de amigos que, por circunstancias del camino, decidieron compartir sus destinos. Hoy es una banda consolidada. Las pizcas de experiencia que acumulaban cada uno de ellos les ha permitido establecerse como un grupo referencia del mundo de la música independiente española. Son León Benavente.

En tres años han vivido una progresión imparable. ¿Las razones? Abraham Boba, vocalista de León Benavente está al otro lado de la línea de teléfono dispuesto a diseccionar el pasado, presente y futuro de la banda. Boba es cauto y relativiza el crecimiento del grupo de forma más modesta que las crónicas, reseñas y alabanzas publicadas en medios especializados. “Al final lo que hacemos es música que nos gusta a nosotros. Es verdad que hemos crecido, pero todavía hay mucho por andar”, afirma. En cualquier caso, lo cierto es que este conjunto de músicos y colegas, de manera muy natural, ha acortado los plazos que siguen la mayoría de los grupos hasta alcanzar el reconocimiento del público. Hoy en día, León Benavente ya es una realidad y un referente en el panorama musical nacional.

Además de disfrutar haciendo música, uno de los motivos que les ha permitido instalarse en la mente de los amantes del pop-rock es la temática y el mensaje de sus canciones. Pero, seamos cautos como ellos, no vayamos tan rápido. Antes de llegar a esos temas, profundicemos en el método. En este sentido, León Benavente es una formación atípica. Cada uno de sus cuatro integrantes vive en ciudades diferentes por lo que, a excepción de giras, conciertos y otras responsabilidades, no tienen un día a día común. “En nuestro caso, ideamos de forma independiente y nos juntamos para probar, valorar, descartar, mejorar o crear nuevos temas”, explica Boba.

Una vez obtienen los sonidos, las ideas, los proyectos de temas es el momento de verse y aterrizar todos los conceptos que planean alrededor de cada uno de ellos. Así llevan más de tres años. Tras un tiempo con la idea en sus cabezas, sus caminos se juntan a finales de 2012. Es el momento en que Abraham Boba (vocalista) y Luis Rodríguez (guitarra), que tocaban en la banda de Nacho Vegas,; Eduardo Baos (bajo), uno de los componentes de Tachenko y César Verdú (batería), batería en Scharz, dan el paso.

“Cuando nos juntamos sí es verdad que estamos durante días o semanas hasta que dejamos el disco o proyecto cerrado”, explica Boba. Es el caso de su último EP, en el que están inmersos junto al cierre de gira de su segundo disco “2”. Tras este ajetreado inicio de año, pretenden parar un poco. “Hay veces que hay que respirar”, señala el vocalista de la banda. Es lo que pretenden hacer para volver con fuerzas y seguir en el camino de la música.

Una música que huye del encasillamiento. Calificados de ochenteros en muchas reseñas, Boba prefiere huir de esos tópicos. “Es cierto que en algunas canciones el sonido puede ser más ochentero, pero tenemos muchas influencias de otras bandas, de los grupos de los que procedemos, incluso…”, destaca Boba. Además, afirma que prueban unos sonidos u otros, unos ritmos u otros y se quedan con las melodías con las que disfrutan. “Además, de referencias a los 80, también hay a los 90, creo que de todas estas influencias que recibimos, lo que generamos es música actual, moderna”. Tema zanjado.

Otro asunto cerrado son los recuerdos de una carretera que circula entre León y Benavente, testigo de decenas de trayectos en furgonetas cargadas de instrumentos e ilusión. Por ella condujeron tanto tiempo de concierto en concierto en sus anteriores formaciones que se tornó en un punto en común. De ella obtuvieron también el nombre de su banda. Querían ser reconocidos por lo que son y no por la anécdota de un camino de brea. Ya lo han conseguido.

Tienen ganas de tocar en Vitoria. Tras una muy buena experiencia reciente en Bilbao, con la complicidad del público, están seguros de que la sala Jimmy Jazz será una fiesta. En este tipo de conciertos, además, se sienten muy cómodos ya que el espacio es reducido y el público es más cercano porque “te sigue y te conoce”.

A pesar de ello, no olvidan la importancia de los festivales, de hecho, uno de sus primeros baños de masas, cuando apenas contaban con unos meses de recorrido conjunto, fue en Sonorama Ribera, uno de los festivales donde se dieron su primer ‘baño de masas’ importante. “En los festivales, el ambiente es diferente y especial. Aunque el tiempo es más limitado, tienes la oportunidad de llegar a más público y a que te conozcan gente nueva”, puntualiza Boba.

Más allá del concierto en una sala pequeña o en un festival, uno de sus fuertes es que sus letras no son música ligera ya que van cargadas de contenido y referencias a la actualidad. Regresamos de esta forma a la receta del éxito, a los inicios, a la esencia de León Benavente. De hecho, uno de los casos más claros es su último single ‘tipo D’ donde hablan de tarjetas black, cargos públicos… ‘Tipo D’ es parte fundamental de ‘2’, su segundo álbum, donde han sabido crear himnos que funcionan a la perfección en sus conciertos.

Además, todas esas influencias de las que habla Boba, su pasado en otras bandas y su buen hacer les ha permitido rodearse de figuras muy importantes en el circuito musical. Es el caso del músico Enrique Bunbury con el que se juntaron para “respirar” y de cuya unión nació ‘Televisión’, otro himno crítico que lleva a la reflexión.

Melodías, letras profundas y ritmo. Todo esto lo han conseguido en poco más un millar de días. Contaban con la experiencia previa de proyectos anteriores, un bagaje que no aseguraba el éxito. A pesar de ello, paso a paso, León Benavente ha sabido manejar los tiempos y colarse en multitud de salas y en un buen número de carteles de festivales nacionales. El concierto en Jimmy Jazz será una nueva oportunidad para pulsar la progresión de un proyecto que empezó sin hacer ruido y que hoy atrona en las listas de reproducción de indie-rock español. Texto de Adrián Blanco.

 

León Benavente actuará en Vitoria, en la sala Jimmy Jazz, el próximo 25 de marzo.

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